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8 técnicas para mejorar la concentración

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La concentración es la acción y efecto de centrar intensamente la atención en algo.

Es importante diferenciar que estar concentrado implica que estamos enfocados exclusivamente en algo, excluyendo todo lo demás, mientras que la atención, incluye todo lo que ocurre a nuestro alrededor, cada detalle, cada cosa que sucede.

Como cualquier otro órgano, el cerebro no puede estar en su máximo rendimiento durante periodos demasiado prolongados de tiempo porque se fatiga y necesita descansar para recuperar su nivel de funcionamiento.

Nuestro organismo desvía la atención para obligarnos a parar para protegerse si nosotros no paramos la actividad que nos cansa.

Síntomas como falta de atención, hiperactividad e impulsividad pueden dificultarte el tener un día productivo y cien por ciento concentrado. La clave del éxito es aprender cómo trabajar con estos síntomas, y no luchar contra ellos.

La concentración es como un músculo, podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de enfocarnos, y así mejorar nuestros niveles de concentración, memoria y aumentar nuestra productividad.

A continuación ocho técnicas para mejorar tu concentración:

1. Descansa lo suficiente

Para poder concentrarnos bien necesitamos dormir las horas suficientes para proporcionarle al organismo la recuperación cerebral y cognitiva necesaria para poder rendir perfectamente.

Si no se descansa lo suficiente vamos a estar dispersos, tendremos menos memoria, seremos más irritables y estamos más irascibles. Además, la falta de sueño puede producir molestias en los ojos y visión borrosa de manera transitoria.

Durante las horas en que dormimos, el cerebro realiza un “reseteado” de ciertas funciones, preparándonos para que el día siguiente podamos procesar mucho mejor la información y los estímulos. Además, dormir ocho horas es también muy bueno para nuestra memoria a largo plazo y ayuda a disminuir el estrés.

2. Escribe con papel y bolígrafo

Según un estudio publicado en el diario Psychological Science si escribimos a mano, nuestro cerebro hará un esfuerzo superior para concentrarse y recordará más fácilmente los datos y apuntes que salgan de nuestro puño y letra.

3. Gestiona el estrés y no dejes que te invadan las preocupaciones

Si lo que queremos es realizar una actividad cognitivamente demandante durante un rato, nuestra mente necesitamos gozar de un estado mental que no sea ni excesivamente relajado -que nos induciría al sueño y a la escasa retención de datos- ni excesivamente activo -estaríamos tan nerviosos que simplemente no seríamos capaces de focalizarnos en una sola tarea-.

Puedes manejar el estrés apretando fuerte el puño o una pelota anti-estrés durante un minuto, meditando, respirando o haciendo ejercicio –que además aporta múltiples beneficios para la salud- y así podrás cumplir tu objetivo sin que nada te perturbe.

4. Juega ajedrez

Un estudio publicado en Science Direct explica que si queremos aumentar la concentración, una alternativa es jugar ajedrez ya que exige una gran capacidad de concentración para analizar cada situación que se produce en el tablero, tomar decisiones acertadas y anticiparnos a los movimientos del rival.

Es una actividad perfecta para desarrollar ambas capacidades, además de nuestra habilidad para el razonamiento lógico y estratégico.

5. Elimina las distracciones

El ruido ambiental afecta a nuestro rendimiento si estamos realizando una tarea que requiere concentración –ya sea el celular, la televisión, la radio, etc.-. Cuando menos ruidoso sea el entorno, más en forma estarán tus habilidades cognitivas.

Para focalizarte por completo en una tarea, lo ideal es que encuentres un espacio cómodo y sin distractores. También que la temperatura del espacio en cuestión no sea ni demasiado frío, ni demasiado caluroso.

6. Planifica tu tiempo y ocupaciones

Establece prioridades y planifica tu día. Fijar objetivos claros y lo más específicos y realistas posibles te ayudará a organizarte, definir el ritmo y aprovechar mejor cada minuto. Usa tu tiempo libre para jerarquizar tus pendientes.

Si contamos con el tiempo necesario para dedicar a cada tarea, evitaremos el estrés, las prisas y los inconvenientes que puedan surgir, y seremos más capaces de dedicar un esfuerzo inteligente y productivo a la tarea.  Si sabemos exactamente qué tenemos que hacer y cómo, la tarea se vuelve más sencilla, y nuestro estado de focalización es más adecuado a la hora de abordar cada subtarea con éxito.

Recuerda incluir un tiempo para los imprevistos que sea suficiente para reaccionar y evitar así el estrés y que tu planificación no se venga abajo al menor contratiempo.

También es recomendable elegir el momento del día en que sientas que eres más productivo para hacer las tareas más importantes y dejar las menos relevantes para después, sin embargo, hay personas que prefieren hacer lo más fácil primero, ya queda a tu elección.

Si los trabajos que debes realizar son muy complejos, lo más aconsejable es que lo dividas en partes, para que puedas ir cumpliendo con cada una de ellas alternativamente.

Una vez finalizada una tarea que te ha demandado mucho esfuerzo, prémiate con algo de tu agrado, puede ser un descanso, mirar televisión, tomar un café, conversar por teléfono, o salir a caminar; tú eliges lo que más te plazca.

 

7. Ordena todo el material que vas a utilizar y deja todo al alcance de la mano

Trata de tener todo lo necesario a tu alcance y siempre en el mismo lugar, para que lo encuentres con facilidad y no pierdas tiempo innecesariamente.

Además, mantén la mesa de trabajo lo más despejada y limpia posible, sin objetos distractores al alcance de la vista.

Al estudiar puedes utilizar alguna o varias técnicas para fijar conocimientos tales como: subrayado, esquemas conceptuales, notas, resúmenes, resaltar fragmentos de textos importantes con diferentes colores, tú decides.

 

8. Toma un descanso rápido cada cierto tiempo

Está comprobado que luego de 90 minutos, la concentración se pierde, por lo que, transcurrido ese tiempo, es mejor tomarte un respiro y distraerte.

Toma descansos o siestas energéticas para reiniciar tu concentración y mantenerla funcionando a casi el 100 %.

Además, debes mejorar el flujo de oxígeno al cerebro porque la sangre –el principal vehículo de oxígeno en nuestros cuerpos- se acumula en la mitad inferior de nuestros cuerpos como resultado de la gravedad y no empuja tanto oxígeno al cerebro. Para eso levántate y camina de vez en cuando para bombear la sangre.

 

La productividad y la concentración

Si lo que quieres es mejorar tu concentración para ser más productivo, debes saber que la productividad se mide por el número de objetivos conseguidos, no por el tiempo empleado.

Aunque tengas problemas para concentrarte, no te digas a ti mismo que no puedes, que no tienes esa capacidad. Al hacer eso te estas saboteando y complicándote.

Reconoce que sí puedes mejorar tu concentración. Si te entrenas, claro que puedes mejorar.

 

Vía Culturalizando

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¿Por qué algunas personas le temen a los payasos?

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El género de las películas de terror normalmente se reinventa y hacer uso de payasos, muñecas escalofriantes o máscaras que se le parezcan, es algo común y que muchas personas le temen.

Un psiquiatra de la Escuela de Medicina de Harvard y además fanático del cine de miedo, Steven Schlozman, intenta descubrir por qué ciertas cosas generan miedo. Por ejemplo, un elemento básico de las películas de terror son las caras alteradas por deformidades, mutaciones o máscaras espeluznantes. ¿Pero por qué son tan inquietantes?

Según la investigación realizada, hay un aspecto del horror que Freud llamó inicialmente el “misterio”. Ahí es donde algo es lo suficientemente familiar para ser reconocible pero lo suficientemente extraño como para dar escalofríos. Eso es lo que usan muchos tópicos de las películas de terror, las personas reconocen algo que le es habitual pero está suficientemente alejado de lo normal y por lo tanto asusta.

Eso ocurre con los payasos, se supone que los mismos están para generar risas, sin embargo, tienen tantas distorsiones (nariz roja, cara blanca, sonrisa pintada, etc.) que es fácil que alguna de ellas sea percibida como algo siniestro.

via GIPHY

Dependiendo de las experiencias de cada persona un payaso puede pasar de ser familiar a volverse siniestro, y si la experiencia además fue traumática, puede devenir una fobia que terminará reforzando la percepción de que todos los payasos dan miedo o son terroríficos.

Aunque parezca increíble cada tópico terrorífico está diseñado psicológicamente para asustar a ciertas y determinadas personas y alterar emocionalmente según sea el caso y la fobia de cada una. Los payasos son uno de los tópicos preferidos y año tras años existen cineastas que se encargan de mostrarlo al mundo. Vía Culturizando

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La niña prodigio del boxeo

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Esta niña de tan solo 9 años tiene una fuerza impresionante que es capaz de hacer caer un pequeño árbol a puros puñetazos, y su padre puede estar muy tranquilo pues si alguien le rompe el corazón a su nena, ellas les rompe los huesos.

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¿Te desagradan algunos sonidos fuertes? Averigua por qué

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Algunos ruidos pueden generar sensaciones desagradables y estremecedoras para el ser humano, por ejemplo, pasar las uñas por una pizarra puede ocasionar escalofríos, dentera y grima para muchas personas, sin embargo esto se debe a la sensibilidad del oído y a otros factores que la ciencia explica de la siguiente manera:

Un equipo de científicos de la Universidad de Newcastle en Australia ha descubierto que se debe a una interacción entre la región del cerebro que procesa el sonido, que vendría siendo la corteza auditiva, y la amígdala, una estructura cerebral que procesa las emociones.

Los resultados de esta investigación podrían ayudar a explicar enfermedades como la “hiperacusia” y la “misofonia”.

La hiperacusia es el aumento de la sensibilidad auditiva que suele deberse a una irritación en alguna parte de la vía auditiva. Este síndrome genera una disminución de la tolerancia a sonidos normales y naturales del ambiente. Los pacientes con hiperacusia sienten los sonidos normales como exageradamente elevados, también les molesta la voz los niños, el sonido de la vajilla, la bocina de los autos, el ruido de una moto, una frenada, etc.

Los pacientes con hiperacusia se sienten virtualmente prisioneros del ruido, ya al despertarse les molesta el sonido de las actividades habituales, que oyen como inusitadamente elevado.

Por otro lado la misofonia consiste en un síndrome que se define literalmente como “odio a los sonidos”, esta se manifiesta como un fuerte enojo causado por los sonidos que generan otras personas al comer, sorber, masticar chicle e incluso respirar. Las personas con misofonía pueden sentirse irritadas, enfurecidas o incluso sentir pánico cuando escuchan los sonidos que las perturban.

Estos dos trastornos podrían explicar por qué ciertos sonidos tienden a ser insoportables y generar “grima” en algunas personas. Es importante que las personas que los padecen de forma habitual asistan a los especialistas y acudan a terapias para ayudarse. (Vía Culturizando)

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