El Senado de Brasil votó suspender inmediatamente de su cargo a la presidenta Dilma Rousseff y comenzar el proceso de juicio político en su contra por acusaciones de manipulación de cuentas para ocultar un déficit presupuestario. La votación en el Senado, de 55 contra 22, se produjo después de más de 20 horas de debate. Un político lo describió como “el día más triste de la joven democracia de Brasil”. El vicepresidente, Michel Temer, asumirá la presidencia durante la suspensión de Rousseff. El propio Temer se ha visto implicado en un escándalo de corrupción masiva en Brasil; varios de sus principales asesores están bajo investigación, y la semana pasada se le ordenó pagar una multa por haber violado los límites financieros de la campaña política. El fiscal general, José Eduardo Cardozo, calificó la votación como una “injusticia histórica”.

Cardozo expresó: “En este momento, una mujer honesta e inocente está siendo condenada; se está usando un pretexto judicial para expulsar a una presidenta legítimamente electa por actos que han sido practicados por todos los gobiernos anteriores. Se está cometiendo una injusticia histórica; una persona inocente está siendo condenada”.

Durante el debate en el Senado, la policía militar lanzó gases lacrimógenos a miles de manifestantes que se habían congregado frente al Congreso, en su mayoría para apoyar a la presidenta Rousseff. Una manifestante, la docente Celma Pereira, realizó declaraciones.

Pereira expresó: “Es repugnante. Estamos aquí en defensa de nuestra democracia, y estos sumisos nos arrojan gas lacrimógeno; son unos cobardes”.