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¿Cómo controlar el dolor continuo por cáncer?

Existen varias opciones para pacientes con dolor continuo por cáncer

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PREGUNTA

Estimada Mayo Clinic: Mi madre tiene cáncer que se le ha diseminado a los huesos. Tiene mucho dolor, pero teme tomar opioides porque no quiere convertirse en adicta. Es terrible verla con tanto dolor todo el tiempo. ¿Sería peligroso para ella tomar algún opioide a fin de obtener un poco de alivio? ¿Cuál es el riesgo de adicción en alguien como ella?

RESPUESTA:

Esta es una preocupación común, pero en las personas con cáncer y grave dolor continuo, los opioides generalmente pueden controlarse de manera que alivien el dolor con bajo riesgo de adicción. No obstante, si su madre está decidida a no tomar opioides, es posible aliviarle el dolor con otras alternativas. El dolor conlleva sus propios efectos secundarios graves para la salud, de manera que es importante descubrir cómo controlarlo bien.

Los opioides son potentes analgésicos y entre los comúnmente recetados están la oxicodona, la morfina, la hidromorfona, la oximorfona, la hidrocodona, el fentanil, la meperidina, la codeína y la metadona. Los opioides tratan bien el dolor fuerte y continuo, como el producido por el cáncer; pero debido a que plantean riesgos importantes, tales como de adicción y sobredosis, deben controlarse y seguirse atentamente.

Al considerar los opioides y el riesgo de adicción, es importante entender la diferencia entre adicción y dependencia física. Muchas personas creen que son la misma cosa, pero son dos cosas distintas. Cuando alguien toma opioides de forma regular, con el tiempo, el cuerpo crea dependencia a ellos. Eso significa que al dejar de tomarlos repentinamente, la persona experimenta síntomas de abstinencia, tales como sudores, dolores musculares, fiebre, taquicardia y ansiedad.

Sin embargo, eso no significa que la persona sea adicta al fármaco. La adicción va más allá de la dependencia física y consiste en sentir ansias irresistibles por el fármaco, consumirlo de forma compulsiva y continuar consumiéndolo pese a sus repetidas consecuencias nocivas.

En muchos casos, las personas con dolor por cáncer pueden consumir opioides para aliviar el dolor fuerte; luego, cuando ya no los necesitan, se les reduce gradualmente el fármaco durante el transcurso de varias semanas para disminuir la dependencia física y evitar los síntomas de abstinencia.

Aunque con frecuencia escuche hablar acerca de los riesgos de los opioides (los cuales son reales), estos medicamentos pueden ser provechosos para quienes están en la situación de su madre. Cuando el dolor se vuelve fuerte y limita las actividades físicas y sociales, eso puede tener consecuencias graves y negativas sobre la salud general de la persona. Llegado ese punto, el dolor quizás se convierta en un riesgo de salud mayor que una posible adicción.

Sin embargo, eso no significa que las personas con fuerte dolor por cáncer tampoco puedan volverse adictas. El riesgo aún existe, pero es menor al de otras situaciones en las que se emplean opioides, como cuando se desea controlar el dolor después de una operación. Es fundamental controlar estrechamente la administración de los opioides y en los casos de dolor por cáncer, los oncólogos clínicos suelen supervisar estos medicamentos como parte del plan integral de atención médica.

Si después de sopesar los riesgos y las ventajas, su madre todavía prefiere no tomar opioides, existen otras alternativas para controlarle el dolor. Por ejemplo, el tramadol y el tapentadol son medicamentos que funcionan en el organismo de forma similar a los opioides, pero con menor potencia y, por lo tanto, conllevan menos riesgo de adicción.

Los medicamentos que no contienen opioides, como el acetaminofén o los antiinflamatorios no esteroides (la aspirina y el ibuprofeno), así como el naproxeno sódico también pueden ayudar, igual que los anticonvulsivantes. Además, estos fármacos pueden combinarse con los opioides para brindar más alivio, con dosis más bajas de los opioides. Esas combinaciones solo deben administrarse bajo la atenta supervisión de un proveedor de atención médica.

Motive a su madre a hablar con el oncólogo clínico acerca de cómo controlar el dolor. Aunque ella decida que no quiere opioides, todavía se le puede controlar el dolor para que sea capaz de realizar sus actividades cotidianas la mayor parte del tiempo. No hay ninguna razón para que ella viva con dolor.

-Dr. W. Michael Hooten, Clínica del Dolor de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

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Salud, moda y familia

Ninguna joven adolescente necesita exámenes ginecológicos

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¿A qué edad se le debe hacer a una adolescente el primer análisis de Papanicolaou y examen ginecológico? De acuerdo con la Dra. Sally Ann Pantina, especialista de medicina familia de Mayo Clinic, no es necesario hacer exámenes pélvicos ni análisis de Papanicolaou en las adolescentes sanas que no tienen actividad sexual y que tampoco presentan síntomas ginecológicos ni otros problemas.

La edad recomendada para empezar con los exámenes de Papanicolaou en las jóvenes a quienes nunca se les ha hecho ese análisis es de 21 años.  Además, el Colegio Médico Estadounidense no recomienda hacer ningún examen ginecológico de rutina a las adolescentes con bajo riesgo de contraer el virus del papiloma humano (VPH) u otra infección de transmisión sexual.

Estimada Mayo Clinic:

¿A qué edad se le debe hacer a una adolescente el primer análisis de Papanicolaou y examen ginecológico, y debe hacerlo el pediatra u otro proveedor de atención médica?

Respuesta:

No es necesario hacer exámenes pélvicosni análisis de Papanicolaouen las adolescentes sanas que no tienen actividad sexual y que tampoco presentan síntomas ginecológicos ni otros problemas. La edad recomendada para empezar con los exámenes de Papanicolaou en las jóvenes a quienes nunca se les ha hecho ese análisis es de 21 años. El examen lo puede realizar el proveedor principal de atención médica, sea en medicina familiar o en medicina interna, así como también algún especialista en ginecología.

Anteriormente, muchos proveedores de atención médica solían recomendar que las adolescentes se hicieran exámenes de Papanicolaou a los 16 o 18 años. Ahora, en cambio, el Colegio Médico Estadounidense no recomienda hacer ningún examen ginecológico de rutina a las adolescentes con bajo riesgo de contraer el virus del papiloma humano(VPH) u otra infección de transmisión sexual.

El examen de Papanicolaou es un procedimiento que se hace con el fin de recolectar células del cuello uterino para revisar si presentan cambios que pudieran ser una señal de cáncer y para buscar la presencia de los tipos de alto riesgo del VPH que se sabe causan cáncer del cuello del útero.

El VPH es la infección de transmisión sexual más común en Estados Unidos. Pese a que la mayoría de los casos de VPH no provocan síntomas ni conducen a problemas, algunas cepas del VPH de transmisión sexual son consideradas de alto riesgo y pueden derivar en cáncer; además, cuando se las deja sin tratar, conllevan el potencial de ser mortales. Este virus tiene dos cepas que causan el 70 por ciento de todos los tipos de cáncer del cuello del útero. La vacuna contra el VPHpuede reducir enormemente tanto el riesgo de  infección por ese virus como el cáncer del cuello del útero y es muy eficaz para crear inmunidad cuando se la administra entre los 9 y los 14 años de edad.

Cuando una joven no es sexualmente activa durante la adolescencia, en la mayoría de casos no es necesario hacerle un examen de Papanicolaou porque el riesgo de cáncer del cuello del útero es bajo y tampoco tiene riesgo de contraer VPH ni otra infección de transmisión sexual. Al empezar la actividad sexual de la joven, lo adecuado es hacerle un examen de Papanicolaou; sin embargo, hasta en muchos de estos casos, los exámenes de Papanicolaou no tienen que empezar hasta los 21 años.

Tradicionalmente, antes de recetar métodos anticonceptivos, algunos proveedores de atención médica requerían un examen pélvico o una evaluación de cualquier anomalía en la vulva, la vagina, el cuello del útero, los ovarios, el útero, el recto y la pelvis; pero ese ya no es el caso ahora, pues no se necesita un examen pélvico para solicitar métodos anticonceptivos. En la mayoría de las mujeres sanas, el primer examen pélvico también puede esperar hasta los 21 años.

En las mujeres jóvenes cuyos antecedentes médicos las ubican dentro de una categoría mayor de riesgo para infección o cáncer, se podría recomendar hacer el análisis de Papanicolaou o el examen pélvico a menor edad. Esos factores de riesgo incluyen: sistema inmunitario debilitado debido a quimioterapia, trasplante de órgano o consumo prolongado de corticosteroides; exposición antes del nacimiento al medicamento dietilestilbestrol (DES) e infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Por otro lado, algunos síntomas también pueden propiciar un examen pélvico, tales como menstruaciones fuertes y dolorosas, dolor o presión en la pelvis, secreción o sangrados anormales, así como comezón, dolor o lesiones en la vulva o en la vagina. Aunque en estos casos se podría necesitar un examen pélvico, no es requisito hacer el análisis de Papanicolaou.

Cuando llega el momento de hacer un examen pélvico y un análisis de Papanicolaou, lo mejor es buscar un proveedor de atención médica conocido y de confianza. Antes del examen, pregúntele al proveedor de atención médica qué ocurrirá durante el mismo y qué debe anticipar. Algunos proveedores de atención médica tienen modelos anatómicos con los que pueden explicar el procedimiento por adelantado para que usted vea claramente qué ocurrirá durante el examen. Si bien estos exámenes son importantes, no necesariamente tienen que ser una fuente de ansiedad ni de temor. Si tiene alguna pregunta o duda, hable con el proveedor de atención médica.

Dra. Sally Ann Pantin, Medicina Familiar de Mayo Clinic en Jacksonville, Florida.

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Beber café podría hacer que vivas más

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Muy Interesante — El café es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua. Así que si eres amante del café, un nuevo estudio tiene buenas noticias para ti: ya que beber este líquido se asocia con un menor riesgo de muerte prematura, independientemente de la cantidad que bebas y si es o no cafeinado.

Este es el primer gran estudio en indicar un beneficio incluso en las personas con fallas genéticas que afectan la forma en la que sus cuerpos utilizan la cafeína.

El café: elixir de una vida casi eterna

El artículo, publicado en el JAMA Internal Medicine, resaltó que después de realizar un estudio a casi medio millón de adultos británicos, los bebedores tienen un menor riesgo de muerte, en comparación a quienes no lo hacen. Ese aparente aumento a la longevidad se observó con el café instantáneo, molido o descafeinado.

El Dr. Erikka Loftfield, investigador principal del estudio e investigador del National Cancer Institute, comentó lo siguiente:

“Observamos una asociación inversa para el consumo de café con la mortalidad, incluso entre los participantes que informaron beber al menos una taza por día, hasta ocho o más tazas por día, así como aquellos que bebían café filtrado, instantáneo y descafeinado”.

Los investigadores utilizaron datos de la agencia médica UK Biobank, a través del cual un grupo de adultos completaron cuestionarios de salud, se sometieron a exámenes físicos y aportaron muestras biológicas. Para el estudio, se analizó la información proporcionada de casi 500 mil personas, quienes respondieron preguntas sobre su consumo de café, hábitos de fumar y beber, entre otros.

Beneficios al descubierto

Los resultados encontraron beneficios de longevidad asociados con casi todos los niveles y tipos de consumo de café. En general, los bebedores tuvieron entre 10% y 15% menos probabilidad de morir que los abstinentes durante el seguimiento de una década, donde murieron alrededor de 14 mil personas.

Las diferencias por cantidad de consumo y variaciones genéticas fueron mínimas, alcanzando un máximo del 16% para los que bebían de seis a siete tazas diarias.

“Nuestra comprensión actual del café y la salud se basa principalmente en los resultados de los estudios de observación”. “para comprender mejor los mecanismos biológicos potenciales subyacentes a las asociaciones de café observadas con diversos resultados de salud, se necesitan estudios adicionales”, dijo Loftfield.

No obstante, el estudio de Loftfield se une a un gran grupo que ha encontrado beneficios para la salud asociados con este líquido. Y aunque algunos estudios anteriores han relacionado este líquido y otras bebidas calientes con el cáncer, la Organización Mundial de la Salud acaba de concluir el mes pasado que no hay pruebas suficientes para llamar al café un carcinógeno.

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Garnachas podrían provocar cáncer según investigación

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Muchos de los alimentos que consumimos a diario tienen aflatoxinas, sustancias cancerígenas. Así lo reveló una investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Según un estudio de la investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, Magda Carvajal Moreno, entre el 95 % del maíz blanco y el 60% del amarillo en México están contaminados con aflatoxinas. La investigadora asegura que lo que comemos es la principal causa de riesgo de cáncer.

¿Qué son las aflatoxinas?

Estas sustancias pertenecen a la familia de las micotoxinas, que son sustancias químicas producidas por cepas toxigénicas de hongos y que pueden causar enfermedad y muerte en seres humanos. Es común que se encuentren aisladas en alimentos que tuvieron un mal manejo después de la cosecha y su ingesta puede producir una enfermedad llamada aflatoxicosis.

El cáncer de higado según especialistas, es el que está más asociado a las aflatoxinas, aunque también se asocian con cánceres de páncreas, pulmón, colorrectal y cervicouterino.

Estas toxinas se van acumulando por muchos años y se van desarrollando diversos tipos de cáncer según la predisposición familiar que tenga cada personas.

Carvajal aseguró en una conferencia que dió en el auditorio José Luis Sánchez Bribiesca de la Torre de Ingeniería que las aflotoxinas producidas por moho del Aspergillus flavus no se ven y no tienen sabor ni olor.

“Son resistentes al calor y a procesos como cocción, ultrapasteurización, nixtamalización y fermentación”

Aseguró que, aunque actúan en millonésimas de miligramos, son los cancerígenos biológicos más potentes que se conocen.

¿Qué recomienda comer la investigadora?

La investigadora aseguró que comer alimentos probióticos, moras, pimiento verde y rojo, espinacas, brócoli, betabel, cereza, ejotes, jitomate y zanahoria, es la mejor manera de evitar este tipo de problemática asociada al cáncer. —Noticieros Televisa

 

 

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