La selección mexicana se clasificó este miércoles para la final de la Copa Oro al derrotar, no exento de polémica, al combinado panameño por 2 a 1. Pese a su papel de favorito, fue la actuación del estadounidense Mark Geiger, colegiado del encuentro, la que determinó el segundo finalista del torneo, tras la sorpresa de Jamaica frente a Estados Unidos. Una expulsión y dos penas máximas muy discutidas desquiciaron a Panamá, que tras la primera hizo amago de dejar el terreno de juego, desesperados por una actuación, la arbitral, que definió el resultado.

Y es que Panamá fue mejor durante el transcurso del partido, pese a quedarse con un hombre menos en el minuto 25. El delantero Luis Tejada fue expulsado por un supuesto codazo al Maza Rodríguez, minutos después de saldarse con tarjeta amarilla una acción similar de Carlos Vela por parte mexicana.

A pesar de la inferioridad, el equipo canalero se adelantó en el primer tramo de la segunda mitad. El capitán de Panamá, el central Román Torres, adelantó a los suyos de cabeza (57′) a la salida de un córner, poniendo al alcance de la mano la final.

Sin embargo, y cuando la final entre Jamaica y Panamá parecía asegurada, llegó el primer penalti polémico, ya en el minuto 90, por mano de Román Torres. Después del amago de plante de Panamá, de una trifulca entre jugadores y del lanzamiento de objetos por parte de los hinchas mexicanos, Andrés Guardado transformó la pena máxima (98′).

Así, el encuentro se encaminó a la prórroga, para acabar decidiéndose al término de la primera parte de la misma. Geiger señaló el punto de penalti tras una falta de Harold Cummings sobre Javier Orozco y el mexicano Guardado, de nuevo, no perdonó, poniendo el 2-1 definitivo.

A partir de ese momento el partido ya concluyó y la segunda parte de la prórroga no fue más que un ir y venir de tarjetas amarillas por parte del colegiado hacia unos jugadores panameños que al final del encuentro mostraron su disconformidad. Con el pitido final, se agolparon sobre el árbitro del encuentro, que tuvo que ser protegido por la seguridad del estadio y escoltado por directivos de una CONCACAF que volvió a dar su peor imagen.


 

Jamaica destroza el sueño americano

Jamaica inscribió su nombre en la historia de la Copa Oro con una hazaña que le metió en la final por primera vez en su historia y echó a Estados Unidos de su campeonato. Los goles de Mattocks y Barnes firmaron la machada y situaron a los hombres de Schäfer a un paso de la gloria.

Por primera vez desde 2003, Estados Unidos no disputará la final de la Copa Oro tras su derrota en el Georgia Dome de Atlanta. Curiosamente fueron dos jugadores de la Major League Soccer (MLS), Darron Mattocks de Vancouver Whitecaps y Giles Barnes de Houston Dynamo, quienes marcaron los goles que acabaron con Estados Unidos.

Tras un inicio bastante cerrado, los de Klinsmann comenzaron a crear ocasiones a partir del minuto 20. Fue Jamaica, sin embargo, quien se adelantó cuando Mattocks le ganó al central John Brooks y mandó un cabezazo a la red para dar el 1-0 a los ‘Reggae Boyz’ en el minuto 30.

El gol jamaicano desequilibró a Estados Unidos y cinco minutos después Giles Barnes dobló la ventaja para los caribeños con un tiro libre que superó a Brad Guzan, poco afortunado en su estirada.

El Georgia Dome se sumió en un estado de shock y los jugadores americanos fueron víctima de sus propios nervios. Intentaron acortar las distancias y casi lo lograron justo antes del descanso, pero Ryan Thompson le ganó el mano a mano al atacante texano.

Bradley amaga con la remontada

Mejoró Estados Unidos en el inicio de la segunda parte y consiguió el 2-1 en el minuto 48 gracias a Michael Bradley cuando un rebote de Aron Johannsson cayó a los pies del capital norteamericano. Siguió insistiendo el equipo de Klinsmann y llegaron dos ocasiones muy claras, un cabezazo de Johannsson en el minuto 51 que salió por encima del travesaño y un lanzamiento de Bradley que se desvió de Thompson y pegó al poste.

Estados Unidos salió con todo en la última media hora, pero el gol de empate nunca llegó y el sueño jamaicano se hizo realidad.

Marca.com