BBC Mundo – Víctor Saldaño tiene 42 años y ha pasado casi la mitad de su vida esperando que lo maten.

Saldaño, oriundo de Córdoba, Argentina, es uno de los más de 3.000 reclusos que están en el corredor de la muerte de Estados Unidos, el lugar donde se alojan quienes son sentenciados por la justicia a morir.

Y aunque las cortes de Texas ya lo condenaron dos veces a esa pena, su madre, Lidia Guerrero, está convencida de que ocurrirá un milagro y no será ejecutado.

Para Lidia ese milagro vendrá de la mano de otro argentino: Jorge Bergoglio.

“Tengo esperanza de que el papa Francisco logre convencer a las autoridades estadounidenses de que no ejecuten a mi hijo”, dijo Guerrero a BBC Mundo desde la provincia central de Córdoba.

Guerrero tiene fe en que el Sumo Pontífice abordará el tema de la pena de muerte, y en particular el caso de Víctor, durante su visita a EE.UU., que comenzó el martes y concluirá el domingo 27.

“Creo que hablará específicamente sobre el caso de mi hijo porque es un ejemplo perfecto para mostrar lo injusto que es el sistema y por qué debería ser abolida la pena de muerte”, señaló la mujer de 67 años.

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