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El Real Madrid se aficiona a regalar puntos

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El Real Madrid se atragantó este sábado en su visita a la Unión Deportiva Las Palmas tras firmar el segundo empate consecutivo de la temporada (2-2) y dejar acercarse al FC Barcelona, que no falló en su visita al Sporting de Gijón con motivo de la sexta jornada de La Liga Santander.

El tropiezo ante el Villarreal tuvo continuación este sábado en Gran Canaria por culpa de Araújo, que remató con gran fortuna el definitivo 2-2 a cinco minutos para el final del partido. Los rechaces permitieron al argentino quedarse en posición franca después de que el esférico golpease hasta en dos ocasiones en Kiko Casilla.

La lectura de los pupilos de Zidane había sido más que inteligente y sobre todo la valentía del técnico francés, que se atrevió a cambiar a Cristiano Ronaldo a 20 minutos para el final. Con el luso en el banquillo —ya con el 1-2 en la buchaca— llegaron los nervios, pero, principalmente, el ímpetu de los canarios, que no se dieron por vencidos.

El inicio dibujaba un duelo parejo, muy equilibrado entre dos fuerzas muy distintas. Los ‘pío pío’ apostaron por su estilo bien cuidado, muy aseado en la salida del balón; los blancos jugaron sus cartas a favor de Bale, el más destacado en ataque y quién más ocasiones originó en sus botas.

El galés y Morata, en pequeñas dosis, fueron echando el guante a Las Palmas.

Así fue hasta que a la media hora Nacho —el mejor junto con Carvajal— remató una jugada por banda izquierda que terminó en la cabeza de Marco Asensio. El jovencísimo centrocampista no falló y adelantó a los suyos en un campo donde los canarios todavía no conocen la derrota este curso. Sin embargo, los de Quique Setién —bajo la batuta del talentoso Jonathan Viera— se fueron con premio al descanso después de que Tana hiciese bueno un balón en el corazón del área tras un sensacional centro de Momo.

El disparo ajustado puso el 1-1 y obligó a los blancos a firmar una reacción sin discusión. Y así ocurrió en el acto final. Zidane apretó las clavijas a sus futbolistas y el Real Madrid anuló por completo a su rival.

Los amarillos no tiraron a puerta y los capitalinos no pararon de cercar la meta por Javi Varas. Bale, con un chutazo, avisó a Las Palmas cuando todavía el empate mandaba en el electrónico. Hasta que Morata provocó el 1-2 con un disparo muy potente a cuarto de hora para el final.

Benzema aprovechó un nuevo rechace, idéntico al del primer gol, y el francés marcó el gol que parecía más que definitivo. Sin embargo, y lejos de la realidad merengue, Araújo permitió llevarse el caramelo a los canarios y provocar el segundo traspié consecutivo del actual campeón de Europa.

Vía: 20Minutos

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Concentración máxima en Stamford Bridge

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Seis años después, el Barça vuelve a escena  en Stamford Bridge . El templo del Chelsea, escenario de tristes noches culés pero posiblemente del mayor estallido blaugrana de la historia con el ‘Iniestazo’ de 2009 junto con el gol de José Mari Bakero en Kaiserslautern en 1991, acoge un duelo de altos vuelos. Volver a Londres supone escuchar de nuevo el ‘mind the gap’ (cuidado con el hueco) en el metro. Así es. Mucho ojo deberá tener este Barça de Ernesto Valverdecontra un Chelsea con piel de cordero y quitándose el cartel de favorito al estar a 19 puntos del Manchester City en la Premier League. Pero también el Madrid marcha a 17 de los azulgrana en la Liga y ya ha cobrado ventaja en Europa ante el PSG. La Champions League apenas da margen a cinco minutos de despiste. La penalización es máxima. Casi letal.

Y como vigente campeón inglés que es, nadie se fía del Chelsea deAntonio Conte en el vestuario del Barça. De la misma forma, tampoco en Stamford Bridge les hace gracia ver a Leo Messi conjurado para acabar con el maleficio que le persigue ante los ‘blues’. El ‘10’ tiene clavada la espina de aquel penalti enviado al larguero en la semifinal de 2012. Fue su octavo partido ante los londinenses. Aún no les ha batido pero esta Champions ya empezó con la cantinela del gafe contra Buffon Messi lo liquidó con dos goles en el estreno de la fase de grupos ante la Juve.

La fiabilidad del equipo de Valverde en las grandes citas avala a un Barçaque debe traducir en palabras el ‘mea culpa’ de su falta de tensión en los primeros asaltos en París Turín el año pasado. Invicto en esta fase de grupos como LiverpoolTottenham Besiktas, el también líder sin mancha en la Liga triunfó en el Bernabéu (0-3), empató (1-1) en el Wandatras una gran segunda mitad y lo bordó en Mestalla (0-2) en la vuelta de ‘semis’ de Copa.

Luis Suárez bromea con André Gomes en el entrenamiento del Barça en Stamford Bridge

Luis Suárez bromea con André Gomes en el entrenamiento del Barça en Stamford Bridge

Peligros muy variados

En Europa solo ha marcado uno (autogol en Lisboa) y se quedó a cero en Atenas Turín. Un gol es media vida en la ratonera de Stamford Bridge. El ensayo en Ipurúa, tan corto (103 m) como el terreno del Chelsea, que solo es dos metros más ancho (67), sirvió de aviso. Ter Stegen jugó en largo como nunca y puede que repita contra un rival con múltiples amenazas. Cómodo echado atrás con tres centrales y dos carrileros largos, el conjunto de Conte disfruta también en campo abierto a la contra, explota la pizarra al máximo y desequilibra con el pase interior de Cesc, el talento de Hazard y la pegada de Morata. Pedro es otro incansable alumno del italiano. Cech se fue en 2014 pero hay otro porterazo, Courtois, verdugo azulgrana en Champions Liga cuatro años atrás con el Atlético.

Eso sí, Conte, que echó a la Roja en octavos del Euro-2016 con Italia (2-0), afrontará un rival granítico amparado en el 4-4-2 con Iniesta, de vuelta a su querido Stamford Bridge, como director de orquesta junto a Messi.André Gomes, titular en los exigentes WandaSan MamésAnoeta Mestalla, se disputa el único interrogante del once con Paulinho, a menos últimamente aunque con un plan físico personalizado tras 12 meses sin vacaciones. Dembélé parece en la recámara para el segundo tiempo en pos de al menos un gol. El triunfo ya sería medio billete para cuartos. Y siempre que el Barça no ha perdido en Stamford Bridge (1-2 en 2006 y 1-1 en 2009) se ha plantado en la final y ha sido campeón. (Mundo Deportivo)

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El Real Madrid remonta y golea al Betis

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El Barça sobrevive a un Eibar inmenso

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El equipo de Valverde afianza su liderato gracias a los goles de Luis Suárez y Jordi Alba frente a un rival que mereció mucho más (0-2)

No llegó a sonar la vieja y ensordecedora sirena de la fábrica de Alfa que anuncia los goles del Eibar en Ipurua. No hubo algarabía en esos palcos de excepción que se elevan en forma de torres de viviendas tras la tribuna norte del pequeño campo. No escribió, en definitiva, una historia de matagigantes el Eibar y, pese a ello, construyó un relato de máxima admiración ante todo un Barcelona. A tres días de la crucial visita a Stamford Bridge, con la guardia de córps sobre el césped en detrimento de las joyas de la corona, Coutinho y Dembélé, el Barça logró marcar dos goles al Eibar. Pero no fue una victoria, sino un ejercicio de supervivencia de esos que dejan una huella eterna en quien los protagoniza.

El equipo de Valverde conoció el sufrimiento y se sobrepuso a él, sin saber muy bien cómo, para seguir invicto en esta Liga casi sentenciada. Quedó minimizado hasta su propio límite por un rival gigante y ejemplar en su forma de jugar, de vivir y de existir al que el árbitro no trató como tal. Entre ese mal endémico de los equipos modestos y su propia impericia en las áreas, el Eibar dejó escapar la posibilidad de volver a hacer historia una vez más.

El Barça se sentía por momentos como un torero sin capote en medio de la plaza, esquivando las salvajes acometidas de un animal desbocado y sediento de sangre. Una sensación casi desconocida para el líder, que no se había sentido tan desbordado desde la ya lejana Supercopa frente al Real Madrid. El Eibar exhibió sus mejores virtudes, acumulando con facilidad ocasiones de gol a partir de su presión adelantada y de una agresividad en el robo que vació de respuestas al cuadro azulgrana.

Un tratado de geometría

El primer cuarto de hora de los locales fue primoroso. Lo probaron José Ángel, Orellana, Ramis y Kike García, que también fue víctima de un posible penalti por un agarrón del Busquets, en una salida en tromba espectacular. Carecía el Barcelona de capacidad de réplica hasta que el balón se encontró con su dueño natural. Como bien dijo Mendilibar en su día, «con este tipo es imposible, de la nada te hace un gol». Y el tipo, dorsal 10 a la espalda y acento argentino, resolvió el jeroglífico con un tratado de geometría que Suárez convirtió en oportuna cataplasma para aliviar la calentura de su equipo.

El aguijonazo del uruguayo no conllevó efectos secundarios para un Eibar que siguió a lo suyo. Jordán silenciaba a Busquets, Orellana e Inui punzaban por los costados y Diop mascaba yardas como si fuera dos personas en vez de una. Sólo la velocidad de Alba y la pausa de Iniesta permitieron la descongestión del Barça, más suelto y capaz a partir de la media hora de juego, rozando incluso en segundo con un latigazo al palo de Messi: ya lleva 17 este año.

El Eibar se mantuvo fiel a su filosofía tras el descanso, apretando las tuercas a un Barça que logró al menos alejar el balón de las áreas. Tanto de la suya, ya que los armeros no finalizaban sus acometidas, como en la contraria, por donde no aparecían ni Suárez ni Messi. Dada su ventaja y las circunstancias del partido, no era un mal plan para el líder.

Doble rasero y agravante

La dialéctica del choque conservó inalterables sus argumentos hasta que la expulsión de Orellana reventó todos los esquemas. El incorregible atacante chileno cometió la torpeza de pegarle un manotazo al balón con el juego parado y Hernández Hernández le castigó con la segunda amarilla. Decisión estricta, pero ajustada al reglamento al fin y al cabo.

Lo que sacó de quicio al Eibar fue que Suárez, tres minutos después, desplazó el esférico tras controlar en fuera de juego y no recibió sanción alguna. El doble rasero ante dos acciones similares, con el agravante de que el ariete uruguayo buscaba perder tiempo y Orellana no, hizo perder los papeles a Mendilibar, que observó el final del duelo en un palco. Aunque todavía restaban 20 minutos, la desventaja numérica hizo ya imposible la remontada de un Eibar admirable de principio a fin. El gol de Jordi Alba al atardecer fue un injusto castigo añadido para un equipo que no mereció padecer ninguno. (El Mundo)

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