Gianluigi Buffon se ha hecho inmortal. A sus 38 años, el portero italiano completó el fin semana su transformación para garantizarse un lugar en el olimpo del fútbol.

El 1 de la Juventus sumó 973 minutos sin encajar un gol para batir la marca que había logrado Sebastiano Rossi con el Milan en la temporada 1993-1994.

Justo el día en que dejé de mirarte a la cara sin embargo, empecé a amarte

Gianluigi Buffon

Fue un récord especial, incluso para uno de los mejores porteros de la historia del fútbol, campeón mundial con Italia en 2006.

Y por si fuera poco lo hizo en el derbi de Turín, contra el rival de la ciudad.

Escudero

Su primera reacción fue colgar un mensaje de agradecimiento en Facebook para cada uno de sus compañeros en la Vecchia Signora, algunos de los cuales ni siquiera habían nacido cuando debutó en 1995.

Otros, como el argentino Paulo Dybala o el francés Paul Pogba, las principales figuras de la Juventus actual, tan solo tenían 2 años y crecieron sabiendo que el nombre del portero de la Juve y de Italia era Buffon.

El mismo que no tuvo reparos en descender a segunda división cuando la Juventus fue castigada en el escándalo de compra de árbitros Moggigate y ha sido un pilar fundamental en la transformación del conjunto bianconeri.

Tras las palabras a sus compañeros y su muestra de lealtad a su club, Buffon reservó su agradecimiento más emotivo a “su mejor amiga”, la que ha sido su cómplice de mil batallas, tanto en los mejores como en los peores momentos.

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Esta fue la carta que el ya legendario portero italiano dedicó a la portería y conmocionó el mundo del fútbol:

“Tenía 12 años cuando te di la espalda.
Renegué de mi pasado para asegurar tu futuro.
Fue una elección del corazón.
Una elección del instinto.
Justo el día en que dejé de mirarte a la cara, sin embargo, empecé a amarte.
A protegerte.
A ser tu primer y último instrumento de defensa.
Me prometí que haría todo lo posible para no cruzarme con tu mirada. O para hacerlo lo menos posible. Pero cada ocasión fue un sufrimiento, tener que darme vuelta para entender que te había desilusionado.
Una vez.
Una vez más.
Siempre hemos sido opuestos y complementarios, como la Luna y el Sol. Forzados a vivir uno al lado del otro, pero sin poder tocarnos. Compañeros de vida a quienes se niega el contacto.
Hace más de 25 años hice mis votos: juré protegerte y vigilarte. Convertirme en un escudo contra tus enemigos. Siempre he pensado en tu bien, anteponiéndolo al mío. Y todas las veces que me di la vuelta para mirarte intenté sostener tu expresión decepcionada con la cabeza en alto, pero a sabiendas de mi sentimiento de culpa.
Tenía 12 años cuando le di la espalda a la portería.
Y seguiré haciéndolo. Mientras las piernas, la cabeza y el corazón resistan”.