Con el tema de la corrupción como trasfondo, transcurrió el acontecimiento que conmovió a la opinión pública nacional y mundial y sacudió en su credibilidad al gobierno de Enrique Peña Nieto. La fuga de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” fue un acontecimiento que impactó severamente las estructuras de seguridad pública y seguridad nacional de México y por la relevancia del personaje provocó el disgusto y extrañamiento del gobierno de los Estados Unidos.

Es un hecho que la corrupción en México configura un problema que trastoca partes importantes de la sociedad y en su ejercicio participan delincuentes de diferente tamaño y complejidad de organización. Las cifras referidas a 2015 sobre este problema aún no se hacen públicas, pero las de 2014 indican, según la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) que el “problema le cuesta a las empresas 65 mil millones de pesos anuales en gastos de protección, reparación de daños y cuidado de empleados por extorsión y secuestro.

Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2014, de Transparencia Mexicana, la corrupción le costó al país 1,100 millones de dólares en inversiones, que no entraron o salieron por causas relacionadas con la corrupción.

Las diferentes explicaciones sobre la forma en la que se fugó El Chapo Guzmán del Penal de Máxima Seguridad del Altiplano, llevan a la conjetura de que solo pudo realizarse por medio de la complicidad interna y externa al penal, a la corrupción de los que participaron haciendo algo o informando, cambiando procedimientos, omitiendo acciones, simulando un trabajo, pocos o muchos, no se sabrá con precisión, lo que es seguro es que a los involucrados los alcanzó el largo brazo corruptor de El Chapo.

Para Joaquín El Chapo Guzmán, considerado por la Revista Forbes el narcotraficante más poderoso del mundo, nada parece imposible. Desde 2009 y hasta 2012 figuró como el número 701 de la lista de multimillonarios de esta publicación. Se le acreditaba una fortuna de 1,000 millones de dólares. En el 2013 lo retiró de su catálogo “porque no era posible verificar los montos y procedencia de su fortuna”.

La fama pública de El Chapo atraviesa por diversas anécdotas que relatan sus habilidades, un de ellas es la de construir túneles y no es que él directamente escarbe en la tierra, pero tiene la inteligencia de rodearse y dirigir a los que conocen del tema.

La palabra inteligencia tiene significados diversos, uno de ellos es el de la habilidad para “elegir las mejores opciones para resolver una cuestión” y en el tema de El Chapo Guzmán su problema era el de la recuperación de la libertad. Se dice que no hay nada más caro que lo que no se tiene y en esas condiciones siempre existe disposición a pagar los costos, por elevados que sean y si se trata de dinero, dicen los que saben, el precio siempre es bajo.

El razonamiento es válido porque para un individuo como el Chapo Guzmán, a quien se acredita una fortuna de mil millones de dólares, el pago de la corrupción para obtener su libertad seguramente fue marginal.

La titular de la Procuraduría General de la República, Arely Gómez, recientemente comentó al periódico Milenio (11 diciembre 2015) que Joaquín El Chapo Guzmán pagó mucho dinero para llevar a cabo su fuga del penal. “La cantidad exacta de cuanto se gastó no la tenemos documentada, pero sí sabemos que es una cantidad muy fuerte de dinero.”

Sobre el tema comentó la Procuradora Arely Gómez: “No tengo los datos exactos de cuánto fue lo que él financió para lograr que le hicieran el trabajo del túnel. Son cantidades que no están totalmente certificadas y tampoco nos hemos enfocado a este tema. Nuestro enfoque es hacia la investigación para poder conocer quiénes más están involucrados en la fuga.”

Vía Yahoo Noticias