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Quién es Julian Nagelsmann, el entrenador de 29 años que está causando sensación en la élite del fútbol europeo

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Futbol (BBC) – Cuando el TSG 1899 Hoffenheim nombró a Julian Nagelsmann como entrenador en febrero de este año, convirtiéndolo en el más joven en asumir el cargo de técnico en la historia de la Bundesliga, hubo muchos aficionados que fruncieron el ceño.

Para la prensa local se trató de un truco publicitario y calificaron la idea de chiflada.

Pocos entendieron como una persona de 28 años, que nunca había entrenado en la máxima categoría del fútbol alemán, iba a ser capaz de tomar las riendas de un club que estaba en serios problemas para mantenerse en la Bundesliga, a siete puntos de la salvación.

Lo que ha ocurrido con este pequeño club de un pueblo de sólo 3.300 habitantes del sur de Alemania ha sido impresionante y ha convertido a Nagelsmann en uno de los entrenadores más atractivos del fútbol europeo, siendo comparado con Josep Guardiola y Jurgen Klopp.

No sólo el Hoffenheim salvó la categoría, si no que ha mantenido su ascenso esta temporada hasta ubicarse en el tercer puesto de la clasificación, siendo uno de los cinco clubes que permanecen invictos entre las cinco principales ligas de fútbol en Europa.

El selecto grupo es formado por el Real Madrid español, el Tottenham Horspur inglés y los también alemanes Bayern Múnich y RB Leipzig.

Pero ¿cómo pudo un desconocido entrenador, de la misma edad que Lionel Messi y más joven que Cristiano Ronaldo, causar tanto impacto en tan poco tiempo?

“Baby Mourinho”

El sobrenombre que hace referencia a José Mourinho no tiene nada que ver con los métodos de trabajo del técnico portugués.

Nagelsmann celebra con sus equipo.

Se trata más de las similitudes que hay entre ambos cuando todavía soñaban en ser jugadores profesionales.

Al igual que el entrenador del Manchester United, Nagelsmann vio truncada su carrera como futbolista a muy temprana edad debido a persistentes problemas en sus rodillas.

A los 20 años tuvo que colgar las botas cuando militaba en el segundo equipo del del Augsburg, entrenado por entonces por Thomas Tuchel.

Fue bajo la tutela del actual técnico del Borussia Dortmund que comenzó su transformación del campo de juego al banquillo y moldeó la que sería su filosofía con un balón.

La clase del 2015 del fútbol alemán

Tras llegar al Hoffenheim, luego de pasar por el equipo juvenil del 1860 Múnich, Nagelsmann conquistó el título del campeonato alemán sub19 en 2014.

“Tenía asumido que se armaría un alboroto por mi edad cuando fui nombrado”, reconoció el joven técnico alemán en entrevista con BBC Sport.

“Pero si te eligen como el jefe de una gran empresa, económicamente establecida, a la edad de 28 años también sería una gran historia”.

Vertiginoso ascenso

Hoffenheim tenía tan sólo dos victorias en 20 juegos cuando Nagelsmann se hizo cargo del equipo hace nueve meses.

El club se ubicaba de último en la tabla, a siete puntos de la salvación.

Pero dada las circunstancias del momento, tras la renuncia del experimentado técnico Hubb Stevens debido a problemas en el corazón, la directiva no tuvo dudas de quién debería ser su sustituto.

Presentación de Nagelsmann

“Él ya llevaba seis años en el club y sabíamos de los que era capaz de hacer”, comentó el director de fútbol del Hoffenheim, Alexander Rosen.

Tiene una sensibilidad natural con el grupo, brinda energía, pasión y está bendecido con un talento especial”.

Ganó siete de los siguientes 14 partidos y el Hoffenheim conservó su lugar en la Bundesliga.

“El equipo aceptó mis ideas de inmediato y de la manera en la que me gusta jugar el fútbol”, contó Nagelsmann, quien menciona a Johan Cruyff y a Pep Guardiola como sus héroes futbolísticos.

28 años

Antes de comenzar su primera temporada como entrenador pudo reforzar la plantilla de su equipo, pero siempre manteniendo la filosofía del club de darle oportunidad a los jugadores que provienen de la cantera.

Nagelsmann en televisión

Hasta el momento ha dirigido 24 partidos de liga desde que asumió en febrero y ha logrado anotar goles en 22 de ellos, incluyendo el empate 1-1 que consiguió de visitante contra el Bayern Múnich en la última jornada.

En el banquillo rival estuvo el italiano Carlo Ancelotti, quien tenía 28 años y ya era una leyenda del AC Milan como jugador cuando nació Naggelsman en 1987.

“Tengo un gran respeto por un entrenador como Ancelotti. Cualquier técnico sueña con tener la posibilidad de celebrar sólo una fracción de lo que él ha logrado“, dijo Nagelsmann, quien creció en Issing, un pequeño pueblo de la campiña bávara.

Rosen es consciente que hay que disfrutar el momento y alerta que pese al extraordinario talento de su técnico habrá momentos difíciles.

Nagelsmann hace indicaciones al borde del campo.

“Tenemos que pensar sobre la posibilidad que podemos perder dos o tres partidos consecutivamente. Tenemos que tener cuidado y ser capaces de darle a Julian el espacio que necesita cuando las cosas no vayan tan bien.

“No nos olvidemos que el sólo tiene 26 partidos entre los de liga y los de copa. Todavía está aprendiendo”, enfatizó el directivo del Hoffenheim.

Lo que han dicho

  • Carlo Ancelotti, entrenador del Bayern Múnich

“Es raro observar a un entrenador tan joven haciendo el trabajo. Espero que un día tenga la posibilidad de entrenar a los mejores equipos del mundo”.

  • Thomas Tuchel, entrenador del Borussia Dortmund

“Es muy inquisitivo y un técnico muy trabajador. Ha disfrutado de un éxito excepcional en la categorías inferiores. Estoy muy contento y creo mucho en él”.

“Julian tiene 29 y yo tengo 37. Entre los dos somos más jóvenes que Arsene Wenger (técnico del Arsenal inglés)”.

  • Dietmar Hopp, presidente del Hoffenheim que tiene 76 años

“Él es tan bueno que me pregunto si lo podremos mantener con nosotros. Sería lo mejor poder contar con él por mucho tiempo, al menos el tiempo que yo viva, y espero que eso sea por muchos años”.

Cerebros jóvenes

Si bien Naggelsmann es el técnico más joven en ser nombrado entrenador en la historia de la Bundesliga, no es el de menos edad en haber dirigido un partido.

Ese honor le pertenece a Bern Stober, quien a los 24 años se hizo cargo del Saarbrucken en un partido contra el Colonia el 23 de octubre de 1976. Su equipo perdió 5-1.

 

En las otras grandes ligas europeas, Attilio Lombardo asumió el cargo de entrenador del Crystal Palace con 32 años y 67 días en 1998, mientras que Lippo Hertzka había recién cumplido los 26 cuando fue nombrado técnico del Real Madrid en 1930.

En Francia, Henri Cammarata tenía 29 años y 11 días cuando dirigió su primer partido con el Toulouse en 1945, mientras el inglés David Platt tenía 32 años y 187 días cuando pasó de ser jugador a entrenador con el Sampdoria en la Serie A del calcio italiano en diciembre de 1998.

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Concentración máxima en Stamford Bridge

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Seis años después, el Barça vuelve a escena  en Stamford Bridge . El templo del Chelsea, escenario de tristes noches culés pero posiblemente del mayor estallido blaugrana de la historia con el ‘Iniestazo’ de 2009 junto con el gol de José Mari Bakero en Kaiserslautern en 1991, acoge un duelo de altos vuelos. Volver a Londres supone escuchar de nuevo el ‘mind the gap’ (cuidado con el hueco) en el metro. Así es. Mucho ojo deberá tener este Barça de Ernesto Valverdecontra un Chelsea con piel de cordero y quitándose el cartel de favorito al estar a 19 puntos del Manchester City en la Premier League. Pero también el Madrid marcha a 17 de los azulgrana en la Liga y ya ha cobrado ventaja en Europa ante el PSG. La Champions League apenas da margen a cinco minutos de despiste. La penalización es máxima. Casi letal.

Y como vigente campeón inglés que es, nadie se fía del Chelsea deAntonio Conte en el vestuario del Barça. De la misma forma, tampoco en Stamford Bridge les hace gracia ver a Leo Messi conjurado para acabar con el maleficio que le persigue ante los ‘blues’. El ‘10’ tiene clavada la espina de aquel penalti enviado al larguero en la semifinal de 2012. Fue su octavo partido ante los londinenses. Aún no les ha batido pero esta Champions ya empezó con la cantinela del gafe contra Buffon Messi lo liquidó con dos goles en el estreno de la fase de grupos ante la Juve.

La fiabilidad del equipo de Valverde en las grandes citas avala a un Barçaque debe traducir en palabras el ‘mea culpa’ de su falta de tensión en los primeros asaltos en París Turín el año pasado. Invicto en esta fase de grupos como LiverpoolTottenham Besiktas, el también líder sin mancha en la Liga triunfó en el Bernabéu (0-3), empató (1-1) en el Wandatras una gran segunda mitad y lo bordó en Mestalla (0-2) en la vuelta de ‘semis’ de Copa.

Luis Suárez bromea con André Gomes en el entrenamiento del Barça en Stamford Bridge

Luis Suárez bromea con André Gomes en el entrenamiento del Barça en Stamford Bridge

Peligros muy variados

En Europa solo ha marcado uno (autogol en Lisboa) y se quedó a cero en Atenas Turín. Un gol es media vida en la ratonera de Stamford Bridge. El ensayo en Ipurúa, tan corto (103 m) como el terreno del Chelsea, que solo es dos metros más ancho (67), sirvió de aviso. Ter Stegen jugó en largo como nunca y puede que repita contra un rival con múltiples amenazas. Cómodo echado atrás con tres centrales y dos carrileros largos, el conjunto de Conte disfruta también en campo abierto a la contra, explota la pizarra al máximo y desequilibra con el pase interior de Cesc, el talento de Hazard y la pegada de Morata. Pedro es otro incansable alumno del italiano. Cech se fue en 2014 pero hay otro porterazo, Courtois, verdugo azulgrana en Champions Liga cuatro años atrás con el Atlético.

Eso sí, Conte, que echó a la Roja en octavos del Euro-2016 con Italia (2-0), afrontará un rival granítico amparado en el 4-4-2 con Iniesta, de vuelta a su querido Stamford Bridge, como director de orquesta junto a Messi.André Gomes, titular en los exigentes WandaSan MamésAnoeta Mestalla, se disputa el único interrogante del once con Paulinho, a menos últimamente aunque con un plan físico personalizado tras 12 meses sin vacaciones. Dembélé parece en la recámara para el segundo tiempo en pos de al menos un gol. El triunfo ya sería medio billete para cuartos. Y siempre que el Barça no ha perdido en Stamford Bridge (1-2 en 2006 y 1-1 en 2009) se ha plantado en la final y ha sido campeón. (Mundo Deportivo)

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El Real Madrid remonta y golea al Betis

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El Barça sobrevive a un Eibar inmenso

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El equipo de Valverde afianza su liderato gracias a los goles de Luis Suárez y Jordi Alba frente a un rival que mereció mucho más (0-2)

No llegó a sonar la vieja y ensordecedora sirena de la fábrica de Alfa que anuncia los goles del Eibar en Ipurua. No hubo algarabía en esos palcos de excepción que se elevan en forma de torres de viviendas tras la tribuna norte del pequeño campo. No escribió, en definitiva, una historia de matagigantes el Eibar y, pese a ello, construyó un relato de máxima admiración ante todo un Barcelona. A tres días de la crucial visita a Stamford Bridge, con la guardia de córps sobre el césped en detrimento de las joyas de la corona, Coutinho y Dembélé, el Barça logró marcar dos goles al Eibar. Pero no fue una victoria, sino un ejercicio de supervivencia de esos que dejan una huella eterna en quien los protagoniza.

El equipo de Valverde conoció el sufrimiento y se sobrepuso a él, sin saber muy bien cómo, para seguir invicto en esta Liga casi sentenciada. Quedó minimizado hasta su propio límite por un rival gigante y ejemplar en su forma de jugar, de vivir y de existir al que el árbitro no trató como tal. Entre ese mal endémico de los equipos modestos y su propia impericia en las áreas, el Eibar dejó escapar la posibilidad de volver a hacer historia una vez más.

El Barça se sentía por momentos como un torero sin capote en medio de la plaza, esquivando las salvajes acometidas de un animal desbocado y sediento de sangre. Una sensación casi desconocida para el líder, que no se había sentido tan desbordado desde la ya lejana Supercopa frente al Real Madrid. El Eibar exhibió sus mejores virtudes, acumulando con facilidad ocasiones de gol a partir de su presión adelantada y de una agresividad en el robo que vació de respuestas al cuadro azulgrana.

Un tratado de geometría

El primer cuarto de hora de los locales fue primoroso. Lo probaron José Ángel, Orellana, Ramis y Kike García, que también fue víctima de un posible penalti por un agarrón del Busquets, en una salida en tromba espectacular. Carecía el Barcelona de capacidad de réplica hasta que el balón se encontró con su dueño natural. Como bien dijo Mendilibar en su día, «con este tipo es imposible, de la nada te hace un gol». Y el tipo, dorsal 10 a la espalda y acento argentino, resolvió el jeroglífico con un tratado de geometría que Suárez convirtió en oportuna cataplasma para aliviar la calentura de su equipo.

El aguijonazo del uruguayo no conllevó efectos secundarios para un Eibar que siguió a lo suyo. Jordán silenciaba a Busquets, Orellana e Inui punzaban por los costados y Diop mascaba yardas como si fuera dos personas en vez de una. Sólo la velocidad de Alba y la pausa de Iniesta permitieron la descongestión del Barça, más suelto y capaz a partir de la media hora de juego, rozando incluso en segundo con un latigazo al palo de Messi: ya lleva 17 este año.

El Eibar se mantuvo fiel a su filosofía tras el descanso, apretando las tuercas a un Barça que logró al menos alejar el balón de las áreas. Tanto de la suya, ya que los armeros no finalizaban sus acometidas, como en la contraria, por donde no aparecían ni Suárez ni Messi. Dada su ventaja y las circunstancias del partido, no era un mal plan para el líder.

Doble rasero y agravante

La dialéctica del choque conservó inalterables sus argumentos hasta que la expulsión de Orellana reventó todos los esquemas. El incorregible atacante chileno cometió la torpeza de pegarle un manotazo al balón con el juego parado y Hernández Hernández le castigó con la segunda amarilla. Decisión estricta, pero ajustada al reglamento al fin y al cabo.

Lo que sacó de quicio al Eibar fue que Suárez, tres minutos después, desplazó el esférico tras controlar en fuera de juego y no recibió sanción alguna. El doble rasero ante dos acciones similares, con el agravante de que el ariete uruguayo buscaba perder tiempo y Orellana no, hizo perder los papeles a Mendilibar, que observó el final del duelo en un palco. Aunque todavía restaban 20 minutos, la desventaja numérica hizo ya imposible la remontada de un Eibar admirable de principio a fin. El gol de Jordi Alba al atardecer fue un injusto castigo añadido para un equipo que no mereció padecer ninguno. (El Mundo)

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