Probablemente viste una nota en internet acerca de una joven de 15 años que padecía hipersensibilidad electromagnética y se suicido y su madre ha culpado al Wifi en su escuela, ya que de acuerdo a sus acusaciones le producía varios síntomas que la llevaron a tomar dicha decisión.
Aunque la ciencia no está cerca de probar la existencia de la electrohipesensibilidad varios casos la han hecho notoria al público.

Pero, ¿qué es la hipersensibilidad electromagnética?

Conocida por sus siglas en ingles como EHS es, esencialmente, un significante número de síntomas físicos sin una causa aparente. Quien padece EHS, que se estima en “varios” por millón, tienden a experimentar una combinación de síntomas físicos como náuseas, dolores de cabeza, palpitaciones, fatiga y erupciones u otros problemas dermatológicos, a menudo al mismo tiempo. Con menos frecuencia, también se ha reportado sentir confusión, pérdida de memoria y ataques de pánico.

Los investigadores y los funcionarios de salud pública han documentado estos síntomas: Son definitivamente reales, y los pacientes no los están inventando. La EHS, es un síndrome real, y la comunidad de salud internacional ha reconocido como tal, sin embargo, es la causa la que aún intriga a los científicos.

El problema con la EHS es la parte ‘electromagnética’: múltiples estudios, donde se ha tapado los ojos a los participantes, que sugieren que, a pesar de los informes anecdóticos, la electrohipersensibilidad no tiene relación con las señales electromagnéticas o de radiofrecuencia.

Aunque aquellos que apoyan la existencia de la electrohipersensibilidad a menudo citan a la OMS como una respaldo. En realidad, aunque la Organización Mundial de la Salud reconoce su existencia, también ha concluido que no hay causa conocida “médica, psiquiátrica o psicológica” para el síndrome y que se requiere de más investigación al respecto.

Entendiendo al campo electromagnético

Los campos electromagnéticos están a nuestro alrededor pero no pueden ser vistos. En años pasados se han realizado varias investigaciones acerca de fuentes creadas por el hombre de éste tipo de campos, como suministros de energía eléctricos y electrodomésticos.
Las máquinas de rayos X, los radiotransmisores, teléfonos celulares, el Wifi y el microondas son fuentes del día a día de las ondas electromagnéticas. Las personas sensibles a ellas aseguran experimentar dolores de cabeza, somnolencia y dolor de oído al utilizar un celular, así como hormigueo en la piel y problemas de concentración y memoria. La única solución que se conoce hasta ahora a dichos síntomas es evitar los objetos que emiten radiación en casa – algo que no es fácil en estos tiempos modernos.