El deporte norteamericano está plagado de leyendas urbanas y maldiciones. Algunas más sonadas que otras aunque han tocado a su fin como la del Bambino o Joe el Descalzo. Otras como la de la Cabra de los Cubs sigue vigente. Y una de reciente creación está por ver si perdura o se esfuma.

Hace cinco años el rapero Lil B se enfadó con Kevin Durant después de que le llamara “estrafalario” y el artista aseguró que el jugador de los Thunder jamás ganaría nada mientras la maldición siguiera vigente. Desde entonces,el rapero se ha jactado de algunos fracasos deportivos de Durant y ha vuelto a reiterar que el mal de ojo sigue vigente. Más todavía desde que Westbrook echara más leña al fuego asegurando que no tenía ni idea de quién era este cantante.

Los Thunder, con 2-3 a favor en la serie tienen ahora una oportunidad de pasar a la final y volver a pelear por el título como ante Miami y así de paso cerrarle la boca a Lil B. Si pierden y Golden State empata la serie, seguro que el cantante volverá a salir a la palestra.

Algunas maldiciones históricas

Portland, la franquicia maldita. Además de la mala surte de los españoles y europeos, la maldición de Portland se extiende al draft de la NBA con una serie de elecciones más que cuestionables: LaRue Martin, nº1 del draft de 1972 (nº10 Paul Westphal y Julius Erving como nº1); Sam Bowie, nº2 del draft de 1984 por delante de tres futuros miembros del Dream Team de 1992 como Jordan, Barkley y Stockton; y Greg Oden, nº1 del draft de 2007 por delante de Kevin Durant, entre otros.

El hotel maldito. Cuenta la leyenda que una mujer se sucidó desde el décimo piso del Skirvin Hotel en Oklahoma con su bebé en brazos. Desde entonces dicen que el hotel está maldito y variores jugadores de los Knicks llegaron a decir en 2010 que ese hotel estaba encantado. EddyCurry y Jared Jeffries aseguraron que no durmieron porque sus habitaciones estaban encantadas. “Me pasé casi todo el tiempo en la habitación de Nate Robinson. Realmente creo que hay fantasmas en ese hotel”, dijo Curry.

La maldición del Bambino. Desde que traspasaron a su gran estrella Babe Ruth a los Yankees, los Boston Red Sox tardaron 86 años en ganar las World Series de la MLB. Muchos llegaron a pensar que la Maldición del Bambino duraría para siempre.

El fantasma de ‘Descalzo Joe’. En 1917 ocho jugadores de los White Sox de Chicago se dejaron comprar para perder la final de la liga de béisbol ante los Cincinnati Reds. Los ocho, con Shoeless Joe al frente, fueron suspendidos de por vida tras cobrar 10.000 dólares. En 2005, lograron enterrar su leyenda negra ante los Astros.

La maldición de la Cabra. En 1945, Billy Sianis, propietario de una taberna de Chicago quiso entrar a un partido de los Cubs con su cabra asegurando que era un animal talismán. Le prohibieron la entrada y echó una maldición a los Cubs que todavía perdura hoy.

Leones malditos. En 1958, los Detroit Lions traspasaron a Bobby Layne , que les había dado tres Superbowls, a los Steelers. les echó mal de ojo y aseguró que les duraría al menos 50 años

El piloto maldito. Mario Andretti jamás pudo repetir título en Indianapolis desde que se proclamara campeón en 1969

La estatua de Billy Penn. En Philadelphia se aprobó en 1987 que no se construiría ningún edificio más alto que la estatua de William Penn, situada en lo alto del ayuntamiento. El último título de las cuatro grandes liga en la ciudad era de 1983 cuando los Sixers ganaron la NBA a los Lakers. La maldición arquitecto-deportiva duró hasta 2008 cuando los Phillies ganaron las World Series de béisbol. Un año antes, varios operarios pusieron una diminuta réplica de Billy Penn en lo más alto del Comcast Center, el pabellón y edificio más alto de la ciudad.

Via: Marca