Egipto suspendió de forma indefinida su liga de fútbol después de que 22 aficionados murieran en una estampida en un estadio de El Cairo. Muchas de las víctimas fueron aplastadas tras el lanzamiento de gas lacrimógeno por la policía contra los aficionados del Zamalek, que estaban intentando irrumpir en el terreno de juego durante un partido contra el ENPPI, rivales de la misma ciudad. Los aficionados culparon a las autoridades por abrir únicamente una puerta para dejarles entrar. Las autoridades han ordenado el arresto de los líderes del grupo de ultras del Zamalek, los Ultras Caballeros Blancos. Los funcionarios egipcios explicaron que los seguidores del equipo Zamalek trataron de acceder al partido sin entradas, y fue eso lo que desató los enfrentamientos. La última vez que se suspendió el torneo fue en 2012 después de que 74 aficionados murieran en disturbios durante un partido en Port Said.