Una copa para la cantera | CRN Noticias
Contáctanos

Deporte Internacional

Una copa para la cantera

Publicado

el

Se cumplió el protocolo del Trofeo Bernabéu. Zidane puso a los nuevos, Asensio y Morata, faltaron las precauciones y el dramatismo, sobraron las distracciones,desfilaron felizmente varios canteranos por la pasarela y ganó el Madrid, hecho que sucede invariablemente desde hace doce años.

El Stade de Reims es una curiosidad, una pieza para el Louvre, un vestigio de un pasado que no volverá. Pero puso entusiasmo en protegerse de este Madrid capicúa, que ganó la primera y la última Copa de Europa. Esa inicial resistencia francesa le puso cierta gracia al partido y permitió tomar algunos apuntes del Madrid que se avecina.

Asensio puso el empeño del novillero. Es un jugador con embrujo y descaro para moverse por todo el frente de ataque. Una apuesta de Zidane y un desafío para el club, que pretende demostrar que además de comprar caro también es capaz de comprar antes. Su juego entra por los ojos y el Bernabéu está por darle el empujón definitivo. Morata encontró su gol, después de muchas tentativas y un punto de ansiedad. Marcar es un justificante para él. El club le llevó al palco del Bernabéu el lunes, honor reservado a los fichajes de gran nobleza, para respaldarle frente a las críticas. Hubo más alivio que festejo en su gesto tras hacer el tercer gol blanco en cabezazo de nueve. Los dos anteriores llegaron de córner, de penalti-córner cabría decir, en cabezazos de los dos centrales, Nacho y Ramos. Ocho goles han metido los defensas esta pretemporada. Falta por determinar si el dato habla en su favor o en contra del resto.

También dio tiempo para atisbar que Bale retoma su carrera en el punto que lo dejó en la Eurocopa. Fue perejil en todas las salsas dentro del campo francés. Incluso Danilo tuvo un acto de conciliación con el Bernabéu, con dos buenos remates de izquierda y una asistencia, pero aún le falta para ser Marcelo, un granero ofensivo para el equipo. James dejó adornos y un gol, pero le faltó pasión para darle la vuelta a su situación.

El partido, de baja tensión, dejó también desatenciones defensivas inquietantes.Dieron para que el Stade Reims marcara al principio de cada tiempo, para que apretara el resultado y para que Casilla se luciera en un mano a mano. Modric y Kroos quedaron pendientes de mejora. En el casting de canteranos se lució Enzo Zidane, en una jugada con aire familiar, dos recortes recorriendo la frontera del área y un disparo que anduvo cerca del gol, y en una asistencia a Mariano invalidada por fuera de juego. El delantero tuvo después el premio del gol. Ese don lo madurará fuera del Madrid.

Por lo demás, el partido se postuló como una reconstrucción caricaturizada de aquella noche de hace sesenta años en que empezó todo. Se adelantó el Stade de Reims, hubo de remontar el Madrid y el partido llegó a estar 4-3, como en aquel tiempo en el que sigue el Madrid y que no volverá para el Stade de Reims.

Vía: As

Continuar Leyendo
Publicidad

Deporte Internacional

Concentración máxima en Stamford Bridge

Publicado

el

Seis años después, el Barça vuelve a escena  en Stamford Bridge . El templo del Chelsea, escenario de tristes noches culés pero posiblemente del mayor estallido blaugrana de la historia con el ‘Iniestazo’ de 2009 junto con el gol de José Mari Bakero en Kaiserslautern en 1991, acoge un duelo de altos vuelos. Volver a Londres supone escuchar de nuevo el ‘mind the gap’ (cuidado con el hueco) en el metro. Así es. Mucho ojo deberá tener este Barça de Ernesto Valverdecontra un Chelsea con piel de cordero y quitándose el cartel de favorito al estar a 19 puntos del Manchester City en la Premier League. Pero también el Madrid marcha a 17 de los azulgrana en la Liga y ya ha cobrado ventaja en Europa ante el PSG. La Champions League apenas da margen a cinco minutos de despiste. La penalización es máxima. Casi letal.

Y como vigente campeón inglés que es, nadie se fía del Chelsea deAntonio Conte en el vestuario del Barça. De la misma forma, tampoco en Stamford Bridge les hace gracia ver a Leo Messi conjurado para acabar con el maleficio que le persigue ante los ‘blues’. El ‘10’ tiene clavada la espina de aquel penalti enviado al larguero en la semifinal de 2012. Fue su octavo partido ante los londinenses. Aún no les ha batido pero esta Champions ya empezó con la cantinela del gafe contra Buffon Messi lo liquidó con dos goles en el estreno de la fase de grupos ante la Juve.

La fiabilidad del equipo de Valverde en las grandes citas avala a un Barçaque debe traducir en palabras el ‘mea culpa’ de su falta de tensión en los primeros asaltos en París Turín el año pasado. Invicto en esta fase de grupos como LiverpoolTottenham Besiktas, el también líder sin mancha en la Liga triunfó en el Bernabéu (0-3), empató (1-1) en el Wandatras una gran segunda mitad y lo bordó en Mestalla (0-2) en la vuelta de ‘semis’ de Copa.

Luis Suárez bromea con André Gomes en el entrenamiento del Barça en Stamford Bridge

Luis Suárez bromea con André Gomes en el entrenamiento del Barça en Stamford Bridge

Peligros muy variados

En Europa solo ha marcado uno (autogol en Lisboa) y se quedó a cero en Atenas Turín. Un gol es media vida en la ratonera de Stamford Bridge. El ensayo en Ipurúa, tan corto (103 m) como el terreno del Chelsea, que solo es dos metros más ancho (67), sirvió de aviso. Ter Stegen jugó en largo como nunca y puede que repita contra un rival con múltiples amenazas. Cómodo echado atrás con tres centrales y dos carrileros largos, el conjunto de Conte disfruta también en campo abierto a la contra, explota la pizarra al máximo y desequilibra con el pase interior de Cesc, el talento de Hazard y la pegada de Morata. Pedro es otro incansable alumno del italiano. Cech se fue en 2014 pero hay otro porterazo, Courtois, verdugo azulgrana en Champions Liga cuatro años atrás con el Atlético.

Eso sí, Conte, que echó a la Roja en octavos del Euro-2016 con Italia (2-0), afrontará un rival granítico amparado en el 4-4-2 con Iniesta, de vuelta a su querido Stamford Bridge, como director de orquesta junto a Messi.André Gomes, titular en los exigentes WandaSan MamésAnoeta Mestalla, se disputa el único interrogante del once con Paulinho, a menos últimamente aunque con un plan físico personalizado tras 12 meses sin vacaciones. Dembélé parece en la recámara para el segundo tiempo en pos de al menos un gol. El triunfo ya sería medio billete para cuartos. Y siempre que el Barça no ha perdido en Stamford Bridge (1-2 en 2006 y 1-1 en 2009) se ha plantado en la final y ha sido campeón. (Mundo Deportivo)

Continuar Leyendo

Deporte Internacional

El Real Madrid remonta y golea al Betis

Publicado

el

Continuar Leyendo

Deporte Internacional

El Barça sobrevive a un Eibar inmenso

Publicado

el

El equipo de Valverde afianza su liderato gracias a los goles de Luis Suárez y Jordi Alba frente a un rival que mereció mucho más (0-2)

No llegó a sonar la vieja y ensordecedora sirena de la fábrica de Alfa que anuncia los goles del Eibar en Ipurua. No hubo algarabía en esos palcos de excepción que se elevan en forma de torres de viviendas tras la tribuna norte del pequeño campo. No escribió, en definitiva, una historia de matagigantes el Eibar y, pese a ello, construyó un relato de máxima admiración ante todo un Barcelona. A tres días de la crucial visita a Stamford Bridge, con la guardia de córps sobre el césped en detrimento de las joyas de la corona, Coutinho y Dembélé, el Barça logró marcar dos goles al Eibar. Pero no fue una victoria, sino un ejercicio de supervivencia de esos que dejan una huella eterna en quien los protagoniza.

El equipo de Valverde conoció el sufrimiento y se sobrepuso a él, sin saber muy bien cómo, para seguir invicto en esta Liga casi sentenciada. Quedó minimizado hasta su propio límite por un rival gigante y ejemplar en su forma de jugar, de vivir y de existir al que el árbitro no trató como tal. Entre ese mal endémico de los equipos modestos y su propia impericia en las áreas, el Eibar dejó escapar la posibilidad de volver a hacer historia una vez más.

El Barça se sentía por momentos como un torero sin capote en medio de la plaza, esquivando las salvajes acometidas de un animal desbocado y sediento de sangre. Una sensación casi desconocida para el líder, que no se había sentido tan desbordado desde la ya lejana Supercopa frente al Real Madrid. El Eibar exhibió sus mejores virtudes, acumulando con facilidad ocasiones de gol a partir de su presión adelantada y de una agresividad en el robo que vació de respuestas al cuadro azulgrana.

Un tratado de geometría

El primer cuarto de hora de los locales fue primoroso. Lo probaron José Ángel, Orellana, Ramis y Kike García, que también fue víctima de un posible penalti por un agarrón del Busquets, en una salida en tromba espectacular. Carecía el Barcelona de capacidad de réplica hasta que el balón se encontró con su dueño natural. Como bien dijo Mendilibar en su día, «con este tipo es imposible, de la nada te hace un gol». Y el tipo, dorsal 10 a la espalda y acento argentino, resolvió el jeroglífico con un tratado de geometría que Suárez convirtió en oportuna cataplasma para aliviar la calentura de su equipo.

El aguijonazo del uruguayo no conllevó efectos secundarios para un Eibar que siguió a lo suyo. Jordán silenciaba a Busquets, Orellana e Inui punzaban por los costados y Diop mascaba yardas como si fuera dos personas en vez de una. Sólo la velocidad de Alba y la pausa de Iniesta permitieron la descongestión del Barça, más suelto y capaz a partir de la media hora de juego, rozando incluso en segundo con un latigazo al palo de Messi: ya lleva 17 este año.

El Eibar se mantuvo fiel a su filosofía tras el descanso, apretando las tuercas a un Barça que logró al menos alejar el balón de las áreas. Tanto de la suya, ya que los armeros no finalizaban sus acometidas, como en la contraria, por donde no aparecían ni Suárez ni Messi. Dada su ventaja y las circunstancias del partido, no era un mal plan para el líder.

Doble rasero y agravante

La dialéctica del choque conservó inalterables sus argumentos hasta que la expulsión de Orellana reventó todos los esquemas. El incorregible atacante chileno cometió la torpeza de pegarle un manotazo al balón con el juego parado y Hernández Hernández le castigó con la segunda amarilla. Decisión estricta, pero ajustada al reglamento al fin y al cabo.

Lo que sacó de quicio al Eibar fue que Suárez, tres minutos después, desplazó el esférico tras controlar en fuera de juego y no recibió sanción alguna. El doble rasero ante dos acciones similares, con el agravante de que el ariete uruguayo buscaba perder tiempo y Orellana no, hizo perder los papeles a Mendilibar, que observó el final del duelo en un palco. Aunque todavía restaban 20 minutos, la desventaja numérica hizo ya imposible la remontada de un Eibar admirable de principio a fin. El gol de Jordi Alba al atardecer fue un injusto castigo añadido para un equipo que no mereció padecer ninguno. (El Mundo)

Continuar Leyendo

Tendencia