En los últimos meses del año, cuando se siente la temporada fría por las bajas temperaturas, es importante saber si tu perro necesita abrigo.

Es normal preguntarse si los perros también sienten frío y, sobre todo, a partir de qué punto empiezan a notarlo. La respuesta no es universal: depende de factores como la raza, el tamaño, la cantidad de pelo o la edad del animal.

Lee también: Por qué sirve poner un corcho en la refrigeradora y por qué se recomienda

Mientras algunas razas grandes y de manto denso toleran bien el descenso de grados, otras más pequeñas, de pelo corto, cachorros o perros mayores empiezan a acusar el frío mucho antes.

Factores que afectan la tolerancia del frío en los perros

No todos los perros sienten igual las bajas temperaturas. Los expertos de la Clínica Veterinaria Zarpa explican en su página web que la capacidad de mantener la temperatura corporal depende de varios factores físicos: los perros grandes conservan mejor el calor que los pequeños, las razas de pelo largo o doble manto están más preparadas para el frío y los animales muy jóvenes o mayores son más vulnerables.

Además, la exposición prolongada a temperaturas bajas puede agravar problemas respiratorios o articulares, reducir el estado de alerta y, en casos extremos, derivar en una hipotermia.

Reconocer cuándo un perro empieza a sentir frío es clave para evitar complicaciones. Entre las señales más frecuentes se encuentran los temblores, la rigidez muscular, la búsqueda de refugio, la postura encorvada o la negativa a continuar paseando. Algunos perros también levantan las patas del suelo para evitar el contacto con superficies heladas, o muestran inquietud y pequeñas vocalizaciones.

Un aviso importante por parte de los veterinarios: si, tras pasar un tiempo al aire libre, el perro presenta apatía, confusión o respiración lenta, conviene consultar con un profesional.

Temperaturas para proteger a los caninos del frío

Según estudios, muchos perros comienzan a sentir incomodidad cuando la temperatura baja de los 7-10 °C. Esto especialmente si son pequeños, tienen poco pelo o ya son mayores.

A partir de los 0 °C, las razas sensibles pueden experimentar frío intenso, y por debajo de los -6 °C el riesgo aumenta incluso para perros medianos o grandes si permanecen expuestos durante demasiado tiempo.

Estos valores no son reglas fijas, pero sí una referencia útil: un husky pueden tolerar bien las temperaturas negativas. Mientras que un perro pequeño o de pelo corto puede necesitar abrigo incluso con unos 8 °C. La sensación térmica también cambia si hay viento, lluvia, humedad o nieve.

Cómo protegerlos en invierno

Además de controlar el tiempo de exposición, los expertos recomiendan medidas sencillas para ayudar al perro a mantener el calor. En animales sensibles, un abrigo impermeable puede marcar la diferencia. También es importante secarlos bien tras la lluvia, evitar paseos largos en las horas más frías y proporcionarles una cama elevada o aislante si duermen cerca del suelo.

Los perros con patologías articulares requieren especial atención, ya que el frío puede agravar la rigidez y el dolor. En estos casos, un refugio cálido en casa y paseos más cortos, pero más frecuentes suelen ser una combinación más adecuada.