El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, participó este jueves junto a otros políticos locales en un desayuno religioso en el que también estuvo presente el congresista estadounidense Tracey Mann.

Al evento religioso, organizado por la entidad local Guatemala Próspera, llegó también el canciller guatemalteco, Mario Búcaro. También la presidenta del Organismo Judicial, Dina Ochoa, entre otros políticos locales.

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De igual manera, desayunaron en el evento la ex primera dama y excandidata presidencial guatemalteca Sandra Torres y un representante de la organización no gubernamental estadounidense Fundación Heritage, Kevin Roberts.

El evento lo aprovechó la cúpula empresarial de Guatemala para entregar un reconocimiento por su trabajo a la fiscal general y jefa del Ministerio Público de Guatemala, Consuelo Porras. Porras fue sancionada en 2021 por Estados Unidos bajo acusaciones de “obstruir” la Justicia en el país.

“Gracias a la oración, operamos para que Dios cumpla su plan en nosotros, ya que conoce nuestros corazones y sabe lo que necesitamos”, expuso Porras durante su intervención en el evento. Esto tras el reconocimiento otorgado por el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF).

El desayuno fue de carácter privado, sin acceso a medios de comunicación, en un hotel a pocos kilómetros del centro de la Ciudad de Guatemala.

Críticas al desayuno de oración

Por su parte, el diputado de oposición, Samuel Pérez Álvarez, criticó el encuentro, al igual que el procurador de los Derechos Humanos guatemalteco, Jordán Rodas.

“Hoy se juntan a desayunar los máximos traidores de nuestra patria, a conjurar en contra del pueblo”. Así puntualizó Pérez Álvarez, de la agrupación Semilla, nacida de la lucha anticorrupción en Guatemala durante 2015.

“Se juntan a decir que creen en Dios, como si esto los hiciera creer menos en el saqueo, la represión y la muerte”, añadió.

El procurador de los Derechos Humanos, Jordan Rodas, expuso en sus redes sociales que no es “partícipe de este tipo de actividades” pues “el Estado es laico” y debe servir a los habitantes “independientemente de la religión”.