Caminar una hora al día reduce el riesgo de cáncer de mama | CRN Noticias
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Caminar una hora al día reduce el riesgo de cáncer de mama

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Investigadores de la Sociedad Americana del Cáncer revelaron que las mujeres postmenopáusicas que caminan durante al menos una hora al día podrían tener menos riesgo de padecer cáncer de mama que quienes no lo hacen.

Según los expertos, ellas tendrían un 14 por ciento menos de probabilidad de sufrir la dolencia, riesgo que disminuye si el ejercicio es más activo.

La revista especializada Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention publicó que el estudio se realizó con datos de 74 mil mujeres de entre 50 y 74 años de edad.

El análisis concluyó que quienes caminaron a un ritmo moderado de cinco kilómetros por hora durante al menos siete horas a la semana eran menos propensas a ser diagnosticadas con cáncer de mama, en comparación con aquellas que caminaron durante tres horas o menos cada semana.

De igual forma, el trabajo agrega que quienes hacían ejercicio más vigorosamente durante al menos siete horas a la semana, presentaban un riesgo de un 25 por ciento más bajo, beneficio atribuible también a aquellas mujeres con sobrepeso y en tratamiento con terapia hormonal sustitutiva.

Sin embargo, el informe no puede probar que el hecho de caminar previene cualquier tipo de dolencia maligna. El cáncer de mama es el crecimiento anormal de células malignas en el tejido mamario.

Según la Organización Mundial de la Salud, esta afección es la más frecuente en las mujeres tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo.

El ente también señala que la incidencia de esta dolencia aumenta en el mundo debido a la mayor esperanza de vida, el incremento de la urbanización y la adopción de modos de vida occidentales.

 

Culturalizando

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19 de noviembre: Día mundial del sanitario

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La Organización de Naciones Unidas establece el 19 de noviembre como el día del sanitario. Este día es para llamar tomar medidas a favor de quienes no poseen un sistema adecuado de saneamiento residual. (Foto: https://ongawa.org/)

El Día Mundial del Sanitario fue instituido el día 19 de noviembre desde hace seis años por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

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Curiosa relación entre la enfermedad cardíaca y la enfermedad renal

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ESTIMADA MAYO CLINIC:

Mi madre de 78 años sufrió un ataque cardíaco hace 3 semanas. Se sintió mejor durante poco tiempo, pero luego volvió a sentirse mal y le dijeron que sufría daño renal agudo. ¿Existe alguna relación entre estas dos afecciones? ¿Corre ella más riesgo de otros problemas renales o cardíacos después de esto? 

RESPUESTA:

Un ataque cardíaco puede desencadenar daño renal agudo, conocido también como insuficiencia renal aguda. La razón para ello está en la relación existente entre el corazón y los riñones que hace que la enfermedad del uno aumente el riesgo de enfermedad en el otro. Cuando alguien sufre una enfermedad cardíaca o una enfermedad renal, la probabilidad de tener problemas cardíacos o renales a futuro es mayor que en las personas sin antecedentes de dificultades con el corazón o los riñones. Sin embargo, lo bueno es que se puede tomar medidas preventivas para prevenir que estos problemas empeoren.

Las enfermedades renales pueden afectar al corazón, por lo que es común que la gente con insuficiencia renal crónica o con insuficiencia renal en etapa terminal desarrolle una enfermedad cardíaca, incluido un ataque al corazón o insuficiencia cardíaca. Lo opuesto también es cierto y los pacientes con insuficiencia cardíaca o ataque al corazón pueden desarrollar un problema renal, sea daño renal agudo o insuficiencia renal crónica. Cuando alguien presenta problemas tanto cardíacos como renales, a veces, se dice que tiene síndrome cardiorrenal.

En el caso de un ataque cardíaco, son varios los factores que contribuyen al deterioro subsiguiente de la función renal: el estrés del ataque cardíaco puede llevar a cambios hormonales dentro del cuerpo, lo que ejerce un efecto negativo sobre el trabajo de los riñones; los cambios en la función cardíaca pueden derivar en daño renal debido a la reducción en la provisión sanguínea a los riñones; y por su parte, los medicamentos administrados después del ataque cardíaco, incluida la sustancia de contraste utilizada en los exámenes radiológicos como la angiografía o las exploraciones por tomografía computarizada, también pueden afectar la función renal.

No obstante, es importante anotar que la existencia de factores de riesgo para enfermedad renal antes del ataque cardíaco y la gravedad de este alteran considerablemente la probabilidad de presentar daño renal después del ataque cardíaco o de recuperar la función renal después del daño. Por ejemplo, cuando una persona ya tiene insuficiencia renal crónica, diabetes, hipertensión u otro problema relacionado con los riñones y sufre un ataque cardíaco o presenta insuficiencia cardíaca aguda, el riesgo de daño agudo al riñón después del ataque cardíaco es considerablemente mayor y la probabilidad de recuperación del riñón es menor de lo que sería en quien sufre un ataque cardíaco pero no tiene enfermedad renal.

Las investigaciones demuestran que las personas que sufren daño renal después de un ataque cardíaco obtienen resultados mucho peores que quienes no sufren daño renal. Dichos resultados incluyen mayor probabilidad de lo siguiente: aparición de insuficiencia renal crónica, avance de la insuficiencia renal crónica existente hasta el punto de que requiere diálisis, y más riesgo de morir durante el primer año del ataque cardíaco.

Aunque esto suene desalentador, se puede tomar medidas para reducir los riesgos. Primero, hay que evaluar atentamente la dimensión del daño renal después del ataque cardíaco. En algunos casos, los riñones se recuperan y vuelven a funcionar normalmente dentro del transcurso de uno o dos días después del daño. Si ese es el caso y el paciente no tiene otros problemas renales, posiblemente todo lo necesario sea que un proveedor de atención primaria le brinde seguimiento con regularidad para controlar la función renal.

Cuando el daño renal es más severo y dura más tiempo en recuperarse, o cuando el paciente tiene otros problemas renales, el seguimiento médico debe incluir a un especialista en riñones para garantizar que el cuidado, el control, los ajustes en los medicamentos y la instrucción del paciente sean adecuados.

Dr. Kianoush Kashani, Nefrología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

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Cuidados para la diabetes: Diez formas de evitar complicaciones

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La diabetes es una enfermedad grave. Seguir tu plan de tratamiento para la diabetes conlleva un compromiso permanente. Sin embargo, tu esfuerzo vale la pena. La atención cuidadosa de la diabetes puede disminuir el riesgo de tener complicaciones graves, incluso mortales.

A continuación, te ofrecemos 10 formas de adoptar un rol activo en el cuidado de la diabetes y disfrutar de un futuro saludable.

1. Comprométete a controlar la diabetes

Los miembros de tu equipo de atención para la diabetes, por ejemplo, un médico o proveedor principal de atención médica, un miembro educador del personal de enfermería especializado en diabetes y un dietista, pueden ayudarte a aprender los conceptos básicos de la diabetes y brindarte apoyo en el proceso. Sin embargo, el control de tu afección depende de ti.

Aprende todo lo que puedas sobre la diabetes. Haz que la alimentación saludable y la actividad física formen parte de tu rutina diaria. Mantén un peso saludable.

Controla el nivel de azúcar en sangre y sigue las instrucciones del médico para controlarlo. Toma los medicamentos respetando las indicaciones del médico. Pídele ayuda al equipo de tratamiento de la diabetes cuando la necesites.

2. No fumar

Fumar aumenta el riesgo de padecer diabetes de tipo 2 y de sufrir diversas complicaciones relacionadas con la diabetes, incluidas:

  • Disminución del flujo sanguíneo en las piernas y los pies, lo que puede provocar infecciones, úlceras y la posible extirpación de una parte del cuerpo por medio de cirugía (amputación).
  • Enfermedad cardíaca
  • Accidente cerebrovascular
  • Enfermedad ocular, que puede causar ceguera
  • Lesión a los nervios
  • Enfermedad renal
  • Muerte prematura

Habla con tu médico sobre los métodos para dejar de fumar o dejar de consumir otros tipos de tabaco.

3. Mantén la presión arterial y el colesterol bajo control

Al igual que la diabetes, la presión arterial alta puede dañar los vasos sanguíneos. El colesterol alto también es preocupante, ya que el daño a menudo es más grave y rápido si tienes diabetes. Cuando estas afecciones se suman, pueden provocar un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular u otras enfermedades graves que ponen en riesgo la vida.

Consumir alimentos saludables de bajo contenido graso y hacer ejercicio en forma regular puede contribuir en gran medida al control de la presión arterial alta y el colesterol. El médico también te puede recomendar que tomes medicamentos recetados, de ser necesario.

4. Programa de exámenes físicos y oculares regulares

Hazte entre dos y cuatro controles de la diabetes por año, además de los exámenes físicos y oculares de rutina.

Durante el examen físico, el médico te preguntará por tu alimentación y por tu nivel de actividad física, y te revisará para detectar complicaciones relacionadas con la diabetes, como signos de daño renal, lesiones a los nervios y enfermedades cardíacas, así como otros problemas médicos.

El especialista en el cuidado de la vista controlará si hay signos de cataratas, de glaucoma y de daño en la retina.

5. Mantén tus vacunas al día

La diabetes te hace más propenso a contraer ciertas enfermedades. Las vacunas de rutina pueden ayudar a prevenirlas. Pregúntale al médico por las siguientes vacunas:

  • Vacuna contra la influenza. Una aplicación anual de la vacuna contra la influenza puede ayudarte a permanecer saludable durante la temporada de influenza y a prevenir las complicaciones graves de esta infección.
  • Vacuna contra la neumonía. A veces, solo se requiere una aplicación de la vacuna contra la neumonía. Sin embargo, si tienes complicaciones de la diabetes o tienes 65 años o más, es posible que necesites un refuerzo.
  • Vacuna contra la hepatitis B. La vacuna contra la hepatitis B se recomienda para adultos con diabetes que no se hayan vacunado antes y tengan menos de 60 años. Si tienes 60 años o más y nunca te has aplicado esta vacuna, consúltale al médico si deberías hacerlo.
  • Otras vacunas. Mantén la vacuna contra el tétanos al día (por lo general, se aplica cada 10 años). El médico también puede recomendarte otras vacunas.

6. Cuídate los dientes

La diabetes puede aumentar tus probabilidades de contraer infecciones en las encías. Cepíllate los dientes al menos dos veces por día con un dentífrico con flúor, usa hilo dental una vez al día y programa exámenes dentales, por lo menos, dos veces al año. Llama al dentista si tienes sangrado, enrojecimiento o hinchazón en las encías.

7. Préstales atención a los pies

Los niveles altos de azúcar en sangre pueden disminuir el flujo sanguíneo y dañar los nervios de los pies. Si no se tratan, las heridas y las ampollas pueden provocar infecciones graves. La diabetes puede causar dolor, hormigueo o pérdida de la sensibilidad en los pies.

Para prevenir problemas en los pies, haz lo siguiente:

  • Lávate los pies diariamente con agua tibia. Evita sumergir los pies, ya que eso puede secar la piel.
  • Sécate los pies con suavidad, especialmente entre los dedos.
  • Humecta los pies y los tobillos con una loción o con vaselina. No te coloques aceites ni cremas entre los dedos, ya que la humedad extra puede provocar infecciones.
  • Revísate los pies diariamente para ver si tienes callosidades, ampollas, llagas, enrojecimiento o hinchazón.
  • Consúltale al médico si tienes una llaga u otro problema de pies que no se empieza a curar dentro de unos días. Si tienes una úlcera en el pie, una llaga abierta, consulta al médico de inmediato.
  • No camines descalzo en interiores ni en exteriores.

8. Considera tomar una aspirina todos los días

Si tienes diabetes u otros factores de riesgo cardiovascular, como tabaquismo o presión arterial alta, el médico puede recomendarte que tomes una aspirina de dosis baja todos los días para ayudar a reducir el riesgo de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Si no tienes factores de riesgo cardiovascular adicionales, es probable que el riesgo de tener un sangrado que provoca el consumo de aspirina sea mayor que los beneficios que puede ofrecer. Pregúntale al médico si el tratamiento diario con aspirina es adecuado para ti, y, si es así, cuál sería la dosis ideal.

9. Si consumes bebidas alcohólicas, hazlo de manera responsable

El alcohol puede provocar un nivel alto o bajo de azúcar en sangre, según la cantidad que se beba y si se come al mismo tiempo. Si decides beber, hazlo con moderación; es decir, no más de una bebida por día para las mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65 años, y dos bebidas por día para los hombres menores de 65 años.

Siempre que bebas, hazlo durante una comida o un refrigerio, y recuerda agregar las calorías de cualquier bebida alcohólica que ingieras a tu recuento diario de calorías. Asimismo, ten en cuenta que el alcohol puede provocar un nivel bajo de azúcar en sangre más adelante, en especial en las personas que usan insulina.

10. Toma el estrés con seriedad

Si estás estresado, es probable que descuides tu rutina de cuidados habituales para la diabetes. Establece límites para controlar el estrés. Prioriza tus tareas. Aprende técnicas de relajación.

Duerme mucho. Y, ante todo, mantén una actitud positiva. El cuidado para la diabetes está bajo tu control. Si estás dispuesto a cumplir con tu parte, la diabetes no impedirá que lleves una vida activa y saludable.

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