Las cárceles se han convertido desde hace décadas en los centros de mando de las pandillas que operan en Guatemala. Desde las prisiones, organizan el millonario negocio de las extorsiones a comerciantes. Esta actividad les permite vivir con grandes privilegios mientras lideran la violencia que golpea al país centroamericano.

El director ejecutivo de Acción Ciudadana, capítulo guatemalteco de Transparencia Internacional, Manfredo Marroquín, explicó este jueves a EFE que el sistema penitenciario padece una penetración histórica de la corrupción. Esta condición permite a las estructuras criminales operar con total impunidad.

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Según Marroquín, los centros de detención no cumplen funciones de rehabilitación. Operan como centros de mando del crimen, donde la falta de control estatal permite que pandilleros y políticos corruptos gocen de beneficios exclusivos.

Fotografía del 17 de noviembre de 2025 que muestra a integrantes de la Mara Salvatrucha durante una requisa al interior de la Cárcel de Pavoncito, en Fraijanes (Guatemala). EFE/ Alex Cruz

Violencia y control penitenciario

Este escenario ocurre en medio de una ola de violencia que vive Guatemala. El pasado fin de semana, diez policías murieron tras operativos estatales. Las autoridades retomaron el control de tres prisiones donde los reos, en su mayoría pandilleros, se amotinaron y tomaron rehenes entre trabajadores penitenciarios.

La situación se agravó desde julio de 2025. El Gobierno de Bernardo Arévalo de León intentó retomar el control del sistema penitenciario. Retiró privilegios y trasladó líderes a la cárcel de máxima seguridad Renovación I, ubicada en el departamento de Escuintla, a unos 50 kilómetros de Ciudad de Guatemala.

El millonario negocio de las extorsiones

De acuerdo con datos oficiales y de organizaciones no gubernamentales, la extorsión alcanzó dimensiones críticas. Miles de denuncias anuales de comerciantes, transportistas y pequeñas empresas comparten un patrón común: la mayoría de las llamadas y órdenes de cobro salen desde el interior de las prisiones.

  • 25.961 denuncias por extorsión en 2025
  • 24.978 denuncias registradas en 2024
  • Incremento de 983 casos, equivalente al 3,9 %
  • Tasa de 142,7 denuncias por cada 100.000 habitantes

El Centro de Estudios Económicos Nacionales (CIEN) confirmó esta tendencia en su informe de enero de 2026.

Según el investigador del CIEN David Casasola, el departamento de Guatemala concentra cerca de la mitad de las extorsiones y homicidios del país. Este dato refleja la operatividad de las pandillas, que mantienen intactas sus estructuras de comunicación pese al encierro.

Fotografía del 17 de noviembre de 2025 que muestra un integrante de la Mara Salvatrucha al interior de la Cárcel de Pavoncito, en Fraijanes (Guatemala). EFE/ Alex Cruz

Sobrepoblación y corrupción

El Gobierno calificó la situación de las cárceles guatemaltecas como una bomba de tiempo permanente. El país encabeza la sobrepoblación penitenciaria en Latinoamérica, con una ocupación superior al 300 %.

Los 23 centros penales tienen capacidad para 6.000 reclusos, pero albergan a más de 23.000. Las autoridades reportan apenas 3.997 guardias para custodiar a toda la población penitenciaria.

Esta saturación, sumada a la debilidad institucional, facilita el acceso a teléfonos celulares y armas. Estos instrumentos resultan claves para coordinar crímenes fuera de las prisiones.

Pese a los operativos recientes y al aislamiento de líderes pandilleros en centros como Renovación I, la corrupción persistente sigue siendo el mayor desafío.

El CIEN subraya que, en cada requisa, las autoridades incautan dispositivos de comunicación. Este hallazgo evidencia la urgencia de profesionalizar la carrera penitenciaria y concluir un censo que permita retomar el control real de quienes dictan sentencias desde sus celdas.

Mientras tanto, los reos de alta peligrosidad y los cabecillas buscan mantener beneficios. Es el caso del líder de Barrio 18, Aldo Dupie Ochoa Mejía, alias ‘Lobo’. El criminal exigía traslado a otra prisión y comodidades como aire acondicionado, comida de restaurantes a domicilio y una cama ‘king size’ en su celda.