Centenares de nicaragüenses, ahora desempleados, se quedaron varados en Panamá. Tuvieron que posponer el regreso a su país ante la ineficaz burocracia de Panamá, Costa Rica y Nicaragua.

El incumplimiento de unos requisitos acordados en las últimas horas fue la razón. Autoridades panameñas, costarricenses y de Nicaragua se coordinan para garantizarles un viaje ordenado. En el marco de la crisis del COVID-19, estos nicaragüenses están ahora en la calle.

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La gran terminal de autobuses de Albrook, en la capital, fue custodiada por la policía, mientras con un megáfono, se les dijo que debían retirarse del lugar. El proceso para autorizar su viaje tardará al menos 72 horas.

Muchos se fueron retirando del lugar ante la imposibilidad del viaje y al tener donde alojarse, pero otros argumentaron que ya habían entregado las casas donde vivían y que no tienen recursos económicos.

El martes Costa Rica anunció que había alcanzado con Panamá y Nicaragua un acuerdo para permitir el paso de los nicaragüenses. El operativo incluye que los viajeros deben contactar a las autoridades panameñas para mantener el flujo migratorio ordenado y coordinado entre los países. Las fronteras siguen cerradas por la pandemia.

La oficina de Migración de Panamá reveló en las últimas horas que entre los requisitos para viajar está que solo pueden salir 65 personas por día, y que estas deben reportar el viaje a las autoridades con al menos una semana de antelación.

En junio, nicaragüenses que trabajaban en la zafra azucarera panameña, viajaron hasta su país en un paso coordinado que no registró incidentes.

Panamá acumula ya 645 muertes y 34 mil 463 casos de COVID-19, siendo el país más afectado de la región.

Nicaragüenses a la espera de su retorno. (Foto: EFE)

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