La variante B.1.617 del coronavirus causante del COVID-19, que fue identifica por primera vez en India el pasado octubre, se ha convertido en la cuarta considerada “de preocupación”, confirmó la Organización Mundial de la Salud -OMS-.

Esta decisión se ha tomado en consulta con un grupo de trabajo que ha seguido la evolución del virus; todo a partir del análisis de más de 4 mil 500 secuencias genéticas procedentes de 44 países donde esta variante ha sido detectada.

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Se trata de la cuarta variante considerada de preocupación por la OMS. Las otras son la B.1.351 descubierta en mayo de 2020 en Sudáfrica; la B.1.1.7 identificada inicialmente en septiembre en el Reino Unido; y la P.1. que se localizó en noviembre, en Brasil.

En su informe epidemiológico semanal la OMS explica que la última variante en incorporarse al grupo de las más preocupantes y que requieren de un seguimiento cercano contiene tres sublinajes.

Los científicos han observado que estos sublinajes parecen tener una mayor tasa de transmisión, lo que se correspondería al rápido aumento de su prevalencia en múltiples países.

OMS publica en su informe que la variante podría reducir la efectividad de anticuerpos

La OMS indica en su informe que hay evidencia preliminar que sugiere que esta variante podría reducir la efectividad de un tratamiento con anticuerpos monoclonales; y “reducir levemente la susceptibilidad a anticuerpos neutralizantes”, que se generan a través de la vacunación.

Se ha sospechado de que el fuerte y veloz aumento de casos en India podría deberse a la circulación de esta variante. Sin embargo, una evaluación reciente de la OMS de la situación en este país indica que sus causas son múltiples.

Una de ellas podría ser el aumento de casos de esta variante, lo que potencialmente podría aumentar la transmisión del virus, pero también han influido las reuniones masivas de carácter religioso y político, y el aumento del contacto social en general.