El Reino Unido impone desde este lunes nuevas normativas a fin de contener la pandemia, como disponer de un resultado negativo en una prueba de COVID-19.
Además, la obligación de guardar una cuarentena de diez días a la llegada al país, que pueden reducirse a cinco si se vuelve a dar negativo en un test privado.
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Ante al surgimiento de nuevas variantes -presumiblemente más contagiosas- del coronavirus; el Gobierno británico suspendió los llamados “corredores aéreos” seguros, establecidos el pasado verano.
De esta manera, todos los viajeros internacionales que llegan a partir de hoy a este país deben haber dado negativo en una prueba de COVID-19, realizada 72 horas antes del viaje; y cumplir además con la cuarentena de diez días, o cinco para quienes accedan a pagarse una prueba privada.
Karen Dee, consejera delegada de la Asociación de Operadores de Aeropuertos; dijo hoy en declaraciones a la emisora BBC Radio 4 que respalda pedir la prueba; y la clausura de esos corredores. Pero subrayó la necesidad de que el Ejecutivo establezca “un camino de salida claro” de esta situación.
From today all international arrivals to England, including UK nationals, are required to present a negative COVID-19 test taken no earlier than 3 days prior to departing the country they are in.
For testing guidance visit: https://t.co/D2vFwphKW1 pic.twitter.com/8AEXJ21q20
— Heathrow Airport (@HeathrowAirport) January 18, 2021
Por su parte, el consejero delegado de la aerolínea británica EasyJet, Johan Lundgren; consideró hoy, que el exigir la prueba negativa y cierre de los corredores no tendrá “un impacto significativo” en esa compañía. Ya que “en el corto plazo” el número de vuelos ya está limitado por la pandemia.
El Gobierno analiza asimismo la introducción de un sistema de vigilancia parecido al de Polonia, en el que las personas en cuarentena son contactadas una vez al día para que envíen una fotografía de sí mismos en el lugar donde han decidido aislarse.