El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, cumplió este miércoles dos años en el cargo, con una aprobación muy por debajo de la registrada en 2023. Además, espera relevar en mayo próximo, como dicta la ley, a la fiscal general Consuelo Porras, su principal antagonista.

El gobernante llegó al poder en las elecciones de 2023 con un discurso anticorrupción. Sin embargo, dos años después, su Gobierno opera bajo la sombra de la fiscal general y jefa del Ministerio Público, quien ha intentado derribarlo por la vía judicial.

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Arévalo amagó con remover a Porras al inicio de su mandato en 2024. No obstante, nunca dio el paso definitivo. En repetidas ocasiones, argumentó que busca respetar la institucionalidad y la ley, que —según su interpretación— no le permite destituirla.

Debido a ello, y por otros factores como los encarcelamientos de líderes indígenas, fiscales y del periodista José Rubén Zamora, la confianza ciudadana en el presidente disminuyó, según diversas encuestas.

Arévalo se defendió y sostuvo que es ajeno a los sondeos. Recordó que en 2023 las encuestas lo ubicaban séptimo u octavo antes de su victoria sorpresiva.

Frente al Congreso

El gobernante presentará el próximo viernes su informe de Gobierno. Este miércoles, ante el Congreso, afirmó que “el Gobierno y el pueblo han trabajado juntos para fortalecer su libertad”.

Arévalo resaltó el énfasis de su Administración en educación. Afirmó que en dos años remozaron 22.000 centros educativos y contrataron 13.000 nuevos maestros para el ciclo escolar que inicia.

También destacó el programa “Mano a mano”. Indicó que permitió colocar pisos de cemento en 50.000 hogares. Por ello, 11 municipios fueron declarados “sin pisos de tierra”, lo que reduce enfermedades gastrointestinales y pulmonares.

Asimismo, recordó las negociaciones con Estados Unidos para evitar la entrada en vigor de aranceles en el 70 % de productos estipulados.

“Somos uno de los cuatro países del mundo que ha logrado conseguir un acuerdo de esta naturaleza”, puntualizó.

La opinión en las calles

Cuando faltan dos años para concluir su gestión, la población expresa opiniones divididas sobre el mandatario de 67 años, electo por Movimiento Semilla, hoy suspendido por la persecución judicial del MP.

“Creo que ha sido un Gobierno regular. Ha tenido buenos cambios, pero también puntos débiles”, opinó José Monzón Flores, paramédico consultado por EFE.

“El punto bueno es que se ha recuperado el turismo y Guatemala no se ve tan mal a nivel internacional”, añadió.

En contraste, Diego Mendoza, entrenador personal, consideró que el Gobierno fue “inoperante” y que “no existe una voz de mando”.

Para Cintia Palma, ingeniera industrial, las expectativas no se cumplieron. Afirmó que el Gobierno “ha usado la excusa de que no lo dejan hacer nada” y que la violencia “está peor que nunca”.

Otro transeúnte, Javier Hernández, estudiante, percibió que Arévalo “no ha aportado mucho, pero tampoco ha hecho tantas cosas malas” como administraciones anteriores, especialmente en corrupción.