A un singapurense de origen tamil, Tangaraju Suppiah, lo ahorcaron este miércoles en la ciudad-Estado asiática. Esto por ser cómplice en el tráfico de 1 kilogramo de marihuana, la primera ejecución en la isla en lo que va de año.

A Tangaraju lo ejecutaron mediante la horca, el método empleado por Singapur, alrededor de las 6.00 de la mañana en la prisión isleña de Changi. Así confirmó hoy a EFE Kokila Annamalai, portavoz de la oenegé Transformative Justice Collective. La ONG aboga por la derogación de la pena capital en el próspero país del Sudeste Asiático.

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El caso de Tangaraju ha acaparado la atención no solo por ser un delito de tentativa de tráfico de marihuana, cuyo uso medicinal se legaliza en cada vez más países, entre ellos Tailandia, sino también por las supuestas múltiples irregularidades del proceso, denunciadas por sus familiares y oenegés.