El Manchester City de Pep Guardiola saldó deudas del pasado con el Santiago Bernabéu y agravó la crisis del Real Madrid, remontando en su casa y castigando una mejoría insuficiente del equipo de Xabi Alonso, que mereció mejor fortuna en el primer acto y, sin Kylian Mbappé, mascó impotencia por falta de pegada en el segundo.
La incredulidad se instaló en los jugadores del Real Madrid camino del vestuario al descanso. Se habían enchufado mostrando una actitud que antes no tenían. Mordieron cada balón para minimizar a un Manchester City que volaba antes de su reencuentro con el Bernabéu. Desde el esfuerzo colectivo ante el mal fario, con siete bajas —seis defensivas— y con su referente Mbappé mermado en el banquillo.
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🏁 FP: @RealMadrid 1-2 @ManCityES
⚽ 28′ @RodrygoGoes
⚽ 35′ O’Reilly
⚽ 43′ Haaland (p.) pic.twitter.com/4lHtC0ka4c— Real Madrid C.F. (@realmadrid) December 10, 2025
Primer tramo del partido
Todo estaba en contra de Xabi Alonso, y la fortuna también le dio la espalda cuando no lo merecía. Su planteamiento se imponía de inicio al de su maestro. Cambió dibujo y caras. Con Rodrygo caído a banda derecha y Gonzalo en punta. Ceballos asumió el mando del juego. Fede Valverde regresó a un lateral derecho que no debería abandonar. El Real Madrid encontró equilibrio y las ganas hicieron el resto. Más vertical, castigó con velocidad cada robo en una presión resucitada.
Nacía el partido cuando el árbitro ya había señalado un penalti sobre Vinícius. En el 1:43, lo derribó Nunes tras el robo de Gonzalo. El VAR corrigió el error de Clément Turpin. La falta era al borde del área. Servía para que Fede Valverde acariciara el gol con un golpeo que desvió un defensor. Rodilla en tierra de Donnarumma, al que sus deseos en décimas de segundo observando la trayectoria del balón se le concedieron cuando se marchó cerca del poste.
Las cartas estaban sobre la mesa. El deseo de balón del City chocaba con el esfuerzo defensivo madridista. Robo y transiciones veloces. Dos toques de primeras y un pase perfecto pegado a banda derecha de Rodrygo, tenso a la llegada al área de Vinícius, que perdonaba picando el balón ante la duda de Donnarumma. La ocasión que un goleador nunca desperdicia.
El despertar de Rodrygo
El acierto lo puso Rodrygo para confirmar su resurrección. No podía ser en otra competición que la Champions, ni ante otro equipo que no fuera el City. El rival ante el que firmó su actuación de mayor brillantez, con un doblete que impulsó una épica remontada y al Real Madrid a una nueva conquista de la orejona. Atacó el espacio con velocidad, encontró el pase de Bellingham y, de diestra, 32 partidos después, cruzó su golpeo a la red. No marcaba desde el 4 de marzo. Lo celebró con un abrazo significativo con Xabi Alonso.
Era un premio merecido, el punto de inflexión que necesitaba un equipo sin rumbo fijo. El City no encontraba a Haaland, pero se levantó explotando uno de los defectos del Real Madrid de Xabi Alonso: la defensa del balón parado. De un saque de esquina nació el empate en una acción impropia de Courtois. Gvardiol ganó el salto a Bellingham y su remate, que Courtois no blocó abajo, dejó un balón muerto que regaló el gol a placer de O’Reilly.
Golpe emocional y remontada del City
En ocho minutos todo lo ganado se desplomó como un castillo de naipes. Las malas noticias nunca llegan solas y a Xabi Alonso le cambió la cara cuando el VAR entró de nuevo para advertir al colegiado de un agarrón de Rüdiger a Haaland en zona de remate. El gigante noruego engañó a Courtois con su lanzamiento de zurda. De la nada, el City había devuelto al Real Madrid a su realidad.
La energía y la entrega del primer acto no podían sostenerse en el segundo. La duda crecía mientras aumentaba la posesión del City. El equipo extrañó a su goleador Mbappé, que ni calentó, y acusó la ausencia de su pegada. Se mantuvo en el partido gracias a una doble parada de Courtois a Haaland y a Cherki en el rechace, después de que Asencio pidiera que se aplicara el mismo criterio que en su área tras una falta lateral. El VAR no entró.
Segunda mitad y desgaste final
El Real Madrid pudo levantar el partido antes de mascar impotencia en un nuevo arranque de raza. Desde Carreras en el inicio de jugada, con una descarga perfecta de Vinícius hacia Rodrygo, que habilitó a la llegada en carrera de Bellingham. En su encuentro con Donnarumma, picó en exceso el golpeo y dejó escapar un momento clave a los 50 minutos.
Dio paso a los momentos de mayor comodidad del City. Cuando Bernardo Silva se adueña del balón, Doku inicia su recital de regates y Cherki y Foden dañan con su movilidad. El Real Madrid sentía el peligro de dar un paso adelante. El riesgo de ser goleado en su segunda derrota consecutiva en el Bernabéu preocupaba por lo que implicaría para Xabi Alonso.
Se salvó por una nueva parada de Courtois en un balón que saboreaba Haaland, al que no encontraron para sentenciar, y por una mano abajo ante Doku. Y restaba un último esfuerzo a la heroica, con Xabi recuperando incluso a Endrick para acabar con todo lo que tenía disponible. La diferencia en los cambios era evidente con los ingresos de Reinjders, Savinho y Marmoush en el City.
Solo quedaba un arranque de orgullo que murió en el desacierto de Vinícius en el remate. De cabeza a un centro de Rodrygo. De tijera tras un saque de esquina con el mismo pasador. El travesaño repelió el testarazo de Endrick al centro de Carreras, con el City achicando balones hasta el último segundo, impidiendo otra remontada de un Real Madrid que salvó el honor, pero agravó su crisis de resultados. Dos triunfos en sus ocho últimos partidos, con dos derrotas consecutivas en casa, dejan a Xabi Alonso al borde del abismo.