El enemigo silencioso que provoca graves enfermedades en el corazón | CRN Noticias
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El enemigo silencioso que provoca graves enfermedades en el corazón

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Desde niños nos han enseñado que es importante llevar una higiene bucal adecuada para evitar a toda costa la aparición de caries, sarro, gingivitis, halitosis o mal aliento, como mejor se le conoce, sin embargo, llevamos una vida tan acelerada que a veces se nos olvida lavarnos los dientes y ni hablar de utilizar enjuague bucal, el problema surge cuando tenemos el mal hábito de no lavarnos los dientes y se presentan las caries, un peligroso enemigo que podría dañar gravemente al corazón y otros órganos.

Cuando la falta de higiene bucal se convierte en un hábito, la acumulación de placa en los dientes se hace cada vez más gruesa y presenta un mal olor, por lo cual, es muy probable que desarrolles gingivitis, una enfermedad bucal que afecta a las encías, las inflama e irrita a tal grado que, aunque no toques esta zona de tu boca comienza a sangrar por sí sola, aunque también puede ser un síntoma de embarazo.

Tener caries no es cualquier cosa, además de ser un problema antiestético estos hoyuelos negros tienen la capacidad de provocar enfermedades cardiacas y pulmonares, de acuerdo con especialistas de Mayo Clinic, la acumulación de bacterias en las encías, dientes y boca puede provocar una inflamación que afecta principalmente al torrente sanguíneo, por lo cual, las arterias se estrechan y el corazón no bombea suficiente sangre, a largo tiempo, se presenta dolor en el pecho, dificultad para respirar y un ataque cardíaco.

Cuando las bacterias de la caries llegan al corazón, estas se adhieren a cualquier parte y producen una inflamación y posteriormente una endocarditis, es decir, una infección en la parte interna del corazón que pone en riesgo la vida, por ello, si tienes caries y además presentas los siguientes síntomas, te recomiendo que acudas con tu médico para que te realice algunos exámenes a tiempo:

  • Fiebre y escalofrío
  • Cansancio extremo
  • Dolor en las articulaciones y los músculos
  • Sudoración nocturna
  • Dificultad para respirar
  • Hinchazón en los pies, piernas y en el abdomen
  • Sudoraciones nocturna
  • Dolor al respirar
  • Pérdida de peso sin razón aparente
  • Presencia de sangre en la orina
  • Manchas rojas o de color púrpura en la piel

Por otra parte, cuando las bacterias de la caries se alojan en la garganta obstruyen la respiración y afectan directamente a los pulmones, ocasionando una neumonía bacteriana e incluso una bronquitis, las cuales se pueden complicar y generar infecciones en otros órganos, acumulación de líquido o pus en los pulmones, por ello, es muy importante que mantengas una higiene bucal adecuada y no expongas tu salud ni minimices las caries porque como sabrás, ¡son el enemigo silencioso de tu cuerpo!

Ahora que ya sabes de qué manera la caries afecta a estos órganos fundamentales de tu cuerpo, te recomiendo que cuides más tu salud bucal, lava tus dientes tres veces al día, utiliza enjuague bucal, hilo dental y visita al dentista por lo menos dos veces al año, créeme que invertir en tapar las caries puede salvarte la vida, ¡porque tu salud, es primero! [Bienestar 180]

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Los trastornos alimenticios pueden afectar a gente de toda edad

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¿Es raro que alguien de 50 años tenga un trastorno alimenticio?

Aunque los trastornos alimenticios son más comunes entre los adolescentes y los adultos jóvenes, afectan también a gente de toda edad, incluso a personas mayores. Los trastornos alimenticios son afecciones serias que se relacionan con conductas alimentarias persistentes y afectan la salud, las emociones y la capacidad de funcionar en áreas importantes de la vida. Los tres tipos más comunes de trastornos alimenticios son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno de alimentación compulsiva. Otros son el trastorno de rumiación y el trastorno por evitación o restricción en la ingesta de alimentos.

La anorexia nerviosa se caracteriza por un intenso temor a aumentar de peso y una percepción distorsionada del peso corporal o de la forma del cuerpo. Las personas con anorexia pueden limitar excesivamente las calorías que consumen o recurrir a otros métodos para perder peso, como hacer ejercicio en extremo y tomar laxantes o pastillas para adelgazar. Estas personas pueden llegar a tener un peso corporal anormalmente bajo. El temor por aumentar de peso también puede acompañarse de vergüenza por ingerir calorías, lo cual se alivia con vómito (purgar) o laxantes.

En la bulimia, las personas normalmente ingieren gran cantidad de comida de una sola vez (alimentación compulsiva). Luego, impulsadas por la vergüenza, se deshacen de las calorías adicionales de forma poco sana, como por ejemplo, mediante vómitos.

El trastorno de alimentación compulsiva está marcado por la impulsividad. Las personas que suelen comer compulsivamente ingieren demasiada cantidad y sienten que no tienen control sobre su forma de comer. Sin embargo, a diferencia de la anorexia o la bulimia, no compensan ese comportamiento. Se cree que el trastorno de comer compulsivamente es el más prevalente entre las personas mayores, quienes tienen las mismas inquietudes respecto a su imagen corporal que sus contrapartes jóvenes.

Un estudio descubrió que el nivel de insatisfacción con el cuerpo es constante entre las mujeres de toda edad y otro estudio observó que hasta las mujeres con peso sano dicen estar insatisfechas con su cuerpo y que “se sienten gordas”. La presión social por ser delgado se vincula con trastornos alimenticios en las personas mayores, igual que ocurre en los adolescentes y los jóvenes. Esos sentimientos pueden sumarse a factores como estrés excesivo en la vida, problemas con la menopausia y temor ante los cambios que la edad hace en la apariencia personal.

Existe el concepto erróneo de que un trastorno alimenticio es simplemente un estilo de vida elegido, pero los estudios muestran que estos trastornos derivan de una compleja interacción entre genética, biología, comportamiento, psicología y factores sociales. En particular, las alteraciones en los circuitos cerebrales vistas en muchas personas con trastornos alimenticios que prácticamente las hacen morir de hambre pueden complicar la recuperación y aumentar la probabilidad de recaer.

El trastorno alimenticio generalmente se controla con un trabajo en equipo que incluye la perspectiva de los proveedores de atención médica, entre ellos, los profesionales de la salud mental y los dietistas. Si bien el tratamiento depende del tipo de trastorno, por lo general, implica enseñar sobre la nutrición, dar asesoría y volver a alimentar a la persona. Además, se podría recomendar un medicamento, sobre todo en los casos de trastorno de alimentación compulsiva.

La terapia cognitivo conductual se usa a menudo en el tratamiento de los trastornos alimenticios porque puede enseñar a quienes los padecen a controlar y mejorar sus hábitos alimentarios, a ser capaces de resolver sus problemas y a explorar maneras sanas de lidiar con los sentimientos y las situaciones de la vida. Los medicamentos no pueden curar los trastornos alimenticios, aunque algunos, como el estimulante lisdexamfetamina (Vyvanse), ayudan a controlar los impulsos de comer compulsivamente, purgar o afrontar las preocupaciones excesivas con dieta.

La mayor parte del tratamiento se puede hacer en consulta externa. No obstante, las personas con casos graves de mala nutrición debido a anorexia o con problemas de salud serios por comer compulsivamente pueden requerir ingresar al hospital o a un programa especializado para trastornos alimenticios.

Si necesita ayuda con algunos comportamientos suyos respecto a la alimentación o con sentimientos acerca de su cuerpo, pida apoyo. Al buscar tratamiento, evitará varias complicaciones de salud graves y, en última instancia, prolongará su vida. De igual manera, si es algún ser querido suyo quien parece mostrar señales de uno de estos problemas, motívelo a hablar con un profesional de la salud. Al expresar su inquietud y deseo de escuchar, posiblemente usted esté abriendo una puerta para que esa persona acepte la ayuda. (Adaptado de Mayo Clinic Health Letter).

Dra. Bethanne Keen, Psicología de Mayo Clinic en Scottsdale, Arizona.

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Las causas de muerte más comunes en el mundo

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La muerte es un destino inevitable para todos y cada uno de los siete mil setecientos millones de personas que hay en la Tierra. Eso sí, algunas causas de muerte son mucho más frecuentes que otras, y no siempre la percepción del riesgo se corresponde, de hecho, con la incidencia de algunas de ellas.

Pongamos algunos ejemplos. El miedo a volar, al ataque de un tiburón, o el miedo a morir por la incidencia de un rayo son algunas de las fobias más comunes; sin embargo, no son en absoluto formas de morir muy frecuentes. De hecho, algunos de los animales más mortíferos de la Tierra no son percibidos como una amenaza por la mayoría de las personas, a pesar de que el mosquito es una vía transmisora de la malaria, enfermedad que causa unas 620.000 muertes cada año a nivel global.

Por otra parte, entre las causas de muerte más comunes, las enfermedades cardiovasculares ocupan los primeros puestos, con diferencia. Las enfermedades cardiovasculares son, desde la segunda mitad del siglo XX, la principal causa de muerte en el mundo. El cáncer la sigue en segundo lugar a nivel mundial, aunque los tumores se convirtieron en la principal causa de muerte en algunos países occidentes a partir de la segunda década del siglo XXI.

Evidentemente, la lista de las causas de muerte más frecuentes depende también de la distribución geográfica de la población. En algunas zonas del planeta se muere más de determinadas patologías que en otras, siendo la malnutrición o las enfermedades digestivas, las enfermedades infecciosas o la diarrea algunas de las causas de muerte más comunes en países subdesarrollados; en cambio, en los países del primer mundo, la gente muere más de cáncer o enfermedades cardiovasculares (estas últimas, por cierto, agravadas por la obesidad o una mala alimentación; la distribución de alimento, curiosamente, influye de manera muy llamativa en las causas de muerte a nivel global).

En el siguiente listado, encontrarás las 30 principales causas de muerte en el mundo y una breve descripción de cada una de ellas, sin tener en cuenta la distribución geográfica; únicamente por número de fallecimientos en todo el planeta. Además, este ranking no ha tenido en cuenta los factores de riesgo, como la obesidad, la mala alimentación, la falta de ejercicio físico… sino que se refiere únicamente a las causas directas de muerte. Todas ellas, están ordenadas de más a menos muertes; es decir, de mayor a menor frecuencia.

Los datos corresponden al año 2017 y han sido obtenidos de la oficina de datos ‘Our world in data’ de la Universidad de Oxford.

1. Enfermedad cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares engloban un conjunto de enfermedades que afectan al sistema circulatorio y vascular: infartos, embolia, trombosis, hipertensión… Son la causa de muerte más común a nivel mundial, y provoca 17,79 millones de muertes.

2. Cáncer

El cáncer no es una única enfermedad, sino un conjunto de enfermedades complejas. 9,56 millones de personas mueren al año a causa de tumores de diversos tipos. El cáncer de pulmón es el tipo de cáncer más frecuente a nivel global; por sexos, el cáncer de mama es el más común en mujeres; y en varones, el más frecuente es el de próstata.

3. Enfermedades respiratorias

Las enfermedades respiratorias pueden estar provocadas por virus o bacterias, alergias o la irritación por agentes tóxicos como el tabaco. Neumonía, EPOC o bronquitis crónica son algunos ejemplos.

Cada año, 3,91 millones de personas mueren por enfermedades respiratorias.

4. Demencia

La demencia es un conjunto de enfermedades asociado a la edad que se caracteriza por un deterioro cognitivo generalizado y, en ocasiones, también físico. El Alzheimer es el tipo de demencia más común, y representa el 70 % de todos los casos de demencia. A nivel global, las demencias son la causa de muerte de 2,5 millones de personas.

5. Enfermedades gastrointestinales

Engloban todas aquellas patologías que afectan a los órganos que conforman el sistema digestivo. Anualmente, acaban con la vida de 2,38 millones de personas.

6. Complicaciones al nacer

Los niños prematuros suelen dividirse en categorías según la semana de su nacimiento y según su peso al nacer. Las complicaciones y desórdenes de los neonatos se llevan 1,78 millones de vidas.

7. Diarrea

La diarrea se caracteriza por el aumento en el número de deposiciones que, en casos extremos, puede llevar a la deshidratación y, en última instancia, a la muerte. Suelen estar producidas con mucha frecuencia por bacterias como E. coli, salmonella, shigella o Campylobacter, presentes en alimentos que no han sido tratados correctamente; por ello, la seguridad alimentaria es vital para reducir el riesgo.

Cada año, 1,57 millones de personas mueren por esta causa en el mundo.

8. Diabetes

Es una enfermedad metabólica que se caracteriza por el aumento de glucosa en la sangre. Existen genes asociados a la indicencia de diabetes, pero también la alimentación es un factor de riesgo.

Por diabetes mueren cada año 1,37 millones de personas en el mundo.

9. Enfermedades del hígado

El hígado es el órgano de mayor tamaño del cuerpo y es fundamental para su buen funcionamiento, porque elimina toxinas, ayuda a digerir los alimentos y almacena energía. Las enfermedades asociadas al hígado matan cada año a 1,32 millones de personas.

10. Accidentes de tráfico

Las lesiones ocasionadas por accidentes de tráfico son la causa de 1,24 millones de muertes en el mundo.

A lo largo de una vida, una persona media tiene 1 probabilidad entre 84 de morir en un accidente de coche. [Muy Interesante]

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¿Cómo empezar a comer conscientemente?

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Cuando estamos pensando en lo que sucedió, o bien, pensando en lo que debemos hacer, no podemos estar en el presente.

¿Cómo empezar a comer conscientemente? ¿Qué estás pensando cuando estás comiendo?, haz podido darte cuenta ¿Dónde está tu mente al momento de comer?  ¿Sigues dándole vueltas una y otra vez a una conversación en lo que te llevas un bocado a la boca?  Cuando estamos pensando en lo que sucedió, o bien, pensando en lo que debemos hacer, no podemos estar en el presente. (más…)

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