El papa León XIV denunció la falta de progreso en la protección de los niños frente al peligro y lamentó que la situación de los menores no haya mejorado durante el último año. Hay menores viviendo en la pobreza extrema, sufriendo abusos o siendo desplazados por la fuerza.

Durante una audiencia en el Vaticano con los organizadores de la iniciativa ‘From Crisis to Care’, el papa calificó de “tragedia” la situación de los menores. Que se vean “tan a menudo privados de cuidados y de acceso a las necesidades básicas de la vida”.

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“Hay que preguntarse si los compromisos globales con el desarrollo sostenible se han dejado de lado. Esto cuando vemos en nuestra familia humana global que tantos niños siguen viviendo en la pobreza extrema. Sufren abusos y los desplazan por la fuerza, por no mencionar que carecen de una educación adecuada. Están aislados o separados de sus familias”, añadió.

Durante su intervención, León XIV también recordó el “poderoso énfasis” del papa Francisco en el derecho del niño a recibir el amor de un padre y una madre, y su recuerdo constante de la necesidad de escuchar a los más pequeños, labor en la que, según el actual pontífice, Francisco “demostró ser un maestro ejemplar”.

La preocupación del papa León XIV por los niños

En su discurso, marcado por la “profunda preocupación” ante la parálisis de la protección de los menores, el pontífice también agradeció el compromiso de la organización por desarrollar “formas eficaces”. Esto para abordar las preocupaciones planteadas en la Cumbre sobre los Derechos del Niño.

“Tengan esto presente. Cuando surja la tentación de desanimarse debido a iniciativas fallidas, a la falta de interés de los demás o a la sensación de que la situación no mejora. Dejen que el bien que saben que están haciendo los impulse hacia adelante”. Así alentó el papa a los presentes.

Asimismo, subrayó la importancia de no atomizar la ayuda y centrarse en las “necesidades transversales” de los menores. Estas pueden pasar “fácilmente desapercibidas” cuando la atención se focaliza en una sola área.

El papa concluyó instando a trabajar en “mayor armonía” para que la infancia reciba una atención “bien equilibrada, teniendo en cuenta su bienestar físico, psicológico y espiritual”.