Un ataúd vivo, hecho de hongos, que se descompone sin dejar huella de carbón y que actúa de fertilizante natural, es la alternativa ecológica y económica. Esta que ha presentado este viernes la funeraria pública de Viena.

“Estamos orgullosos de poder ofrecer este nuevo ataúd en exclusiva. Durante siglos la gente ha sido enterrada en ataúdes de madera. Pero con este nuevo entierro natural ya no habrá que talar árboles”,. Así lo afirma Jürgen Sild, director de la empresa, durante la presentación a los medios en el Cementerio Central de la ciudad.

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Austria es el segundo país del mundo donde la empresa neerlandesa “loop” comercializa este producto. Ofrece la posibilidad de que los restos mortales contribuyan al desarrollo del ecosistema del Cementerio Central de Viena, donde se ha habilitado un espacio para este tipo de enterramientos ecológicos.

En este nuevo espacio sólo se podrán enterrar urnas y ataúdes orgánicos, sin metales o componentes sintéticos, para facilitar la descomposición y la regeneración del suelo.

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Sobre el ataúd ecológico

Bob Hendrikx, diseñador del nuevo producto, explicó hoy a EFE que su objetivo es que los ataúdes “dejen un impacto positivo en la tierra y no solo cicatrices en los seres queridos”.

Las cajas están hechas de micelio, unos filamentos subterráneos de los hongos que crecen en siete días sin necesidad de luz o agua.

Además, facilitan la descomposición de los cuerpos y son capaces de aguantar hasta 200 kilos de peso.

En solo 45 días, se deshacen como fertilizante natural, lo que provoca un impacto positivo en el medio ambiente.

Estos ataúdes cuestan 990 euros, frente a la gama de precios de entre 500 y 3.000 de los de madera, cuyo coste ha subido un 6 % desde el año pasado debido a la inflación y el encarecimiento de la energía.

La compañía de Hendrikx ha vendido ya 300 ataúdes en Países Bajos y están negociando un contrato de hasta 200 unidades con la funeraria vienesa.