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Inicia el camino Rumbo al Título del Fútbol Nacional

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Hoy por la noche en el Estadio Marquesa de la Ensenada inician las series de clasificación rumbo a semifinales en la Liga Nacional del Fútbol Guatemalteco.

Los protagonistas de esta serie son Los Leones del Deportivo Marquense que quedaron sexto en la tabla de posiciones con 31 puntos, quienes tratarán de hacer en casa lo necesario para luchar y jugar las semifinales de la liga nacional, que tuvo que luchar contra el fantasma del atraso en el salario que sin duda alguna dejó una secuela en el rendimiento del equipo.

El otro protagonista es Comunicaciones que fue tercero con 32 puntos uno más que los Leones, el equipo dirigido por Iván Franco Sopegno sufrió de mucha continuidad y de poder encontrar el juego que tenia acostumbrado al equipo albo antes de su salida a la Selección Nacional.

Hoy veremos si los locales hacen su trabajo y logran ir con ventaja en su visita a ciudad capital, la última vez que Leones y Cremas se enfrentaron en serie directa fue el torneo Apertura 2013 donde los Leones Ganaron en condición de Local 1 gol por 0 con anotación de Joaquín Álvarez y el arbitraje de Oswaldo Aldana. EL partido de vuelta lo gano Comunicaciones con un apabullante 4-0 las anotaciones de los Albos Juan José paredes, Rodolfo Suárez, Jairo Arreola y Jean Márquez, este encuentro se disputó en el Estadio Mateo Flores con el arbitraje de Juan Carlos Guerra.

El duelo es a las 20:00 horas en el Marquesa de la Ensenada con el arbitraje de Mario Alberto Escobar con transmisión de la Televisión Nacional por canal 13.

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Deporte Internacional

El Real Madrid remonta y golea al Betis

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Deporte Internacional

El Barça sobrevive a un Eibar inmenso

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El equipo de Valverde afianza su liderato gracias a los goles de Luis Suárez y Jordi Alba frente a un rival que mereció mucho más (0-2)

No llegó a sonar la vieja y ensordecedora sirena de la fábrica de Alfa que anuncia los goles del Eibar en Ipurua. No hubo algarabía en esos palcos de excepción que se elevan en forma de torres de viviendas tras la tribuna norte del pequeño campo. No escribió, en definitiva, una historia de matagigantes el Eibar y, pese a ello, construyó un relato de máxima admiración ante todo un Barcelona. A tres días de la crucial visita a Stamford Bridge, con la guardia de córps sobre el césped en detrimento de las joyas de la corona, Coutinho y Dembélé, el Barça logró marcar dos goles al Eibar. Pero no fue una victoria, sino un ejercicio de supervivencia de esos que dejan una huella eterna en quien los protagoniza.

El equipo de Valverde conoció el sufrimiento y se sobrepuso a él, sin saber muy bien cómo, para seguir invicto en esta Liga casi sentenciada. Quedó minimizado hasta su propio límite por un rival gigante y ejemplar en su forma de jugar, de vivir y de existir al que el árbitro no trató como tal. Entre ese mal endémico de los equipos modestos y su propia impericia en las áreas, el Eibar dejó escapar la posibilidad de volver a hacer historia una vez más.

El Barça se sentía por momentos como un torero sin capote en medio de la plaza, esquivando las salvajes acometidas de un animal desbocado y sediento de sangre. Una sensación casi desconocida para el líder, que no se había sentido tan desbordado desde la ya lejana Supercopa frente al Real Madrid. El Eibar exhibió sus mejores virtudes, acumulando con facilidad ocasiones de gol a partir de su presión adelantada y de una agresividad en el robo que vació de respuestas al cuadro azulgrana.

Un tratado de geometría

El primer cuarto de hora de los locales fue primoroso. Lo probaron José Ángel, Orellana, Ramis y Kike García, que también fue víctima de un posible penalti por un agarrón del Busquets, en una salida en tromba espectacular. Carecía el Barcelona de capacidad de réplica hasta que el balón se encontró con su dueño natural. Como bien dijo Mendilibar en su día, «con este tipo es imposible, de la nada te hace un gol». Y el tipo, dorsal 10 a la espalda y acento argentino, resolvió el jeroglífico con un tratado de geometría que Suárez convirtió en oportuna cataplasma para aliviar la calentura de su equipo.

El aguijonazo del uruguayo no conllevó efectos secundarios para un Eibar que siguió a lo suyo. Jordán silenciaba a Busquets, Orellana e Inui punzaban por los costados y Diop mascaba yardas como si fuera dos personas en vez de una. Sólo la velocidad de Alba y la pausa de Iniesta permitieron la descongestión del Barça, más suelto y capaz a partir de la media hora de juego, rozando incluso en segundo con un latigazo al palo de Messi: ya lleva 17 este año.

El Eibar se mantuvo fiel a su filosofía tras el descanso, apretando las tuercas a un Barça que logró al menos alejar el balón de las áreas. Tanto de la suya, ya que los armeros no finalizaban sus acometidas, como en la contraria, por donde no aparecían ni Suárez ni Messi. Dada su ventaja y las circunstancias del partido, no era un mal plan para el líder.

Doble rasero y agravante

La dialéctica del choque conservó inalterables sus argumentos hasta que la expulsión de Orellana reventó todos los esquemas. El incorregible atacante chileno cometió la torpeza de pegarle un manotazo al balón con el juego parado y Hernández Hernández le castigó con la segunda amarilla. Decisión estricta, pero ajustada al reglamento al fin y al cabo.

Lo que sacó de quicio al Eibar fue que Suárez, tres minutos después, desplazó el esférico tras controlar en fuera de juego y no recibió sanción alguna. El doble rasero ante dos acciones similares, con el agravante de que el ariete uruguayo buscaba perder tiempo y Orellana no, hizo perder los papeles a Mendilibar, que observó el final del duelo en un palco. Aunque todavía restaban 20 minutos, la desventaja numérica hizo ya imposible la remontada de un Eibar admirable de principio a fin. El gol de Jordi Alba al atardecer fue un injusto castigo añadido para un equipo que no mereció padecer ninguno. (El Mundo)

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Deporte Nacional

Comunicaciones sigue sin mostrar su autoridad de grande

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El empate sin goles favoreció enormemente a los naranjeros, que se mantiene cuatro puntos arriba de la zona del descenso.

Hubo rotación en la formación crema: apareció Grijalva, Cardona, doble nueve con Acuña y López, pero la historia fue la misma de siempre, con los albos teniendo la pelota y con dominio territorial, pero sin certeza a la hora de la definición.

Lo de Siquinalá no era nada imprevisto, ya que su plan de juego era no perder y para ello tenía a siete u ocho jugadores dentro o cerca del área, buscando salir muy de vez en cuando en contragolpes con la intención de sacarse la lotería.

Eso hizo que el primer tiempo fuera verdaderamente aburrido, porque fue como un disco rayado en el que se repetía una y otra vez la llegada crema, el centro al área y el despeje de los visitantes.

Lo más cerca que estuvieron los capitalinos de anotar fue en un tiro de esquina cabeceado por Kevin Grijalva y salvado en la línea por César García a los 17, una de las pocas ocasiones en las que los dirigidos por Ronald González lograron terminar la jugada, porque la mayoría de veces ganó la anticipación de los zagueros naranjeros.

El tiro de media distancia fue un recurso poco utilizado, porque Comunicaciones no entiende que puede ser una formula cuando el rival está atrincherado, pero solamente Acuña lo buscó con un zurdazo que quedó un poco alto al 32 y Aparicio en un tiro-centro que bañó a Tatuaca pero no bajó  y terminó afuera.

Al inicio del complemento ingresaron Crristian Ojeda y Cristian Alvarado, por lo que parecía que intentarían abrir la cancha, hacer jugadas de uno-dos y provocar fisuras en la defensiva adversaria, pero perdieron muchos minutos en los que carecieron de intensidad y eso favorecía a Siquinalá, que solo esperaba en su campo los ataques sin fuerza del conjunto blanco.

De ese lapso solo quedó para el recuerdo un nuevo zurdazo de Acuña, pero después hubo que esperar hasta el 76, cuando César Morales buscó el marco con un potente disparo que tampoco encontró la puerta.

Conforme el tiempo avanzaba la desesperación era evidente en Comunicaciones, que se cansó de tirar centros sin sentido que resolvió la zaga visitante. Fueron decenas de centros a la olla, de los que ganaron muy pocos.

Uno de ellos fue de Emiliano Lopez al 80, pero su cabezazo se fue desviado, y fue prácticamente todo, porque el resto fue lo mismo de todo el partido: centros de los albos y despejes de los naranjeros.

El 0-0 se tradujo en el grito de los aficionados pidiendo la salida de Ronald González, pero el técnico sabe que gana más si lo despiden, por lo que él no va a renunciar.

Con el punto Comunicaciones llegó a doce y se ubica quinto, mientras Siquinalá también tiene doce y es sexto. (guatefutbol)

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