Los hornos artesanales del suroriente del país, son todo un legado histórico que representa la gastronomía rural que ha sobrevivido al paso de los años y son toda una tradición en la elaboración de las famosas quesadillas y marquesotes.

Sin lugar a dudas, el pan fue uno de los primeros procesos complejos que el hombre inventó para su sustento. Luego, con el control del fuego le permitió cocinarlo para hacerlo comestible y digerible; lo cual constituyó un gran avance en el desarrollo cultural y social.

Lee también: Érase una vez en el inframundo acuático de los mayas

En la antigüedad, los indígenas de América no usaban este medio para cocinar, ya que la forma generalizada era en fogatas sobre el suelo. Sin embargo, los hornos “fueron de uso frecuente en el mundo ibérico”. Existen investigaciones arqueológicas en donde se documentan los hallazgos de la existencia de los hornos.

Hornos de leña

Los hornos funcionan con combustión de leña en un recinto cerrado elaborado con adobes, lodo y zacate.

Tiene una puerta de entrada y una pequeña abertura ubicada en la parte lateral del lado derecho llamada tronera que sirve para retirar todo residuo de la leña que se consume al usarlo. Tienen forma similar a una cúpula, pero también los hay con una terminación en cono, esta característica la presentan los elaborados con ladrillos. Las partes que componen el horno son: la mesa, la cúpula y el suelo del horno y generalmente son construidos por albañiles.

Como hemos dicho, sirven principalmente para la elaboración de pan y en muy pocas ocasiones se hornean comidas para degustar en fiestas familiares como la Navidad, Año Nuevo, día de los Santos. Los accesorios que se necesitan para el uso del horno son: barredor, pala plana, una lámina para tapar la boca del horno y una teja para la tronera.

Los hornos con combustión de leña, aún son utilizados por las mujeres del área rural del sur oriente de Guatemala, para elaborar las deliciosas salporas, quesadillas o marquesotes, y donde también hornean algunos guisos como gallinas rellenas, pavos, lechones y patos.

Cultura rural

Cabe resaltar que con la elaboración de pan, las mujeres contribuyen a la economía del hogar, por la venta del producto que ofrecen fuera de casa, llevándolo en un canasto lleno de deliciosos sabores, el cual suelen llevar sobre la cabeza.

Los hornos de leña artesanales forman parte de la cocina y de la cultura rural guatemalteca y a pesar del gran desarrollo de la industria panadera, su uso aún está vigente. En muchos hogares del interior del país, el uso del horno de leña es una cultura arraigada y trasmitida de generación en generación.