La profesión de conducir un taxi o un autobús en Guatemala y Honduras se ha convertido en un oficio de alto riesgo, donde los conductores enfrentan la difícil decisión de pagar extorsiones o arriesgar sus vidas.
Entre 2010 y 2024, más de 5.000 choferes han sido asesinados en estos países, una cifra alarmante que refleja la violencia que azota la región.
A finales de agosto, un conductor de autobús fue asesinado a tiros por sicarios en motocicleta, apenas 10 kilómetros después de salir de la Ciudad de Guatemala. Los pasajeros alertaron a los bomberos y compartieron imágenes en redes sociales, un escenario común en las carreteras de Guatemala y Honduras, donde los choferes se sienten abandonados por las autoridades.
La violencia en el transporte público de Guatemala y Honduras
Las pandillas o maras, que dominan algunos barrios en ambos países, utilizan un ‘modus operandi’ basado en el asesinato y la extorsión. Estas organizaciones han forzado a muchas empresas de transporte a cerrar temporalmente o reducir sus operaciones, mientras decenas de taxistas y choferes urbanos han suspendido sus labores debido al temor.
Más de 5.000 muertes en 14 años
En Honduras, la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) ha registrado 2.300 muertes violentas relacionadas con el sector transporte desde 2010 hasta septiembre de 2024. A su vez, en Guatemala, el mismo ente reporta 2.000 homicidios en el mismo periodo, incluyendo 640 conductores de autobuses extraurbanos.
La extorsión y el temor de los conductores
Juan José, un taxista en Tegucigalpa, explica que la profesión se ha vuelto “peligrosa” debido a la extorsión por parte de las pandillas. “Nos matan a compañeros todos los meses”, lamenta. Jorge, otro conductor en Guatemala, comenta que ha pagado extorsión durante años y que las autoridades no brindan apoyo. En su lugar, los conductores se ven obligados a organizarse como gremio para pagar el “impuesto” semanalmente a las pandillas.
El impacto en el transporte y las empresas
La coordinadora de la Defensoría de Movilidad Humana del Conadeh, Elsy Reyes, indicó que muchos conductores se ven forzados a desplazarse debido a las amenazas. Mientras tanto, en Guatemala, la Gremial de Transporte Extraurbano denunció que 500 conductores abandonaron sus trabajos en 2024 por temor a ser asesinados.
El presidente de la Gremial de Transporte Extraurbano, Carlos Vides, denunció que la extorsión cuesta a las empresas alrededor de 600 millones de dólares anuales.