La Monja Blanca es la flor nacional, por su singular belleza, misma que se origina en un “defecto genético”, ya que, por las probabilidades de la genética, ella resultó ser albina.

Este fenómeno, siempre ha sido motivo de atracción para los coleccionistas de plantas, por lo que, al ser exhibida en una exposición en los Estados Unidos, esto en el año 1934, no pasa desapercibida; tanto es así, que la presidenta de la exposición señora Leticia M. Southerland, remite una carta al Ministro de Agricultura, agradeciendo tanto a él, como al presidente, General Jorge Ubico el haber enviado un grupo de orquídeas.

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Al mismo tiempo propone que esa orquídea albina sea declarada la flor nacional de Guatemala, pues ella se había informado que no existía dicho símbolo, así se convierte en la Flor Nacional.

En el año 1999 a propuesta del cobanero Guillermo Arturo De la cruz, diputado del Congreso de la República de Guatemala, se emite el acuerdo 10-99 en el que se le dedica el día 11 de febrero, para conmemorarla a nivel nacional, y que deberá celebrarse en todas las instituciones gubernamentales y especialmente en los centros educativos, para así dimensionar su importancia. [Redacción: Francisco Archila – Orquigonia Fotos: Orquigonia]

Ella es orgullosamente cobanera y orgullosamente chapina.

“La sangre Q’eqchi, por sus venas corre
De la Ciudad Imperial es hija
Un roble, más alto que una torre
La arropa, y con sus ramas la cobija
La monja blanca es ella
Del jardín de Dios, la preferida
De las flores, la más bella
Y de este pueblo, consentida”

(Francisco Archila, 2021)