La población que vive en aldeas y municipios aledaños al volcán Pacaya, uno de los tres más activos de Guatemala, se ha visto fuertemente afectada por la ausencia de turismo; tanto de locales como de extranjeros en el parque nacional para ingresar al coloso.

Cerrado desde el pasado 16 de marzo, apenas tres días después de que Guatemala confirmara el primer caso positivo de COVID-19, el volcán Pacaya, explosivo en su origen y con ríos de lava constantes, anhela un pronto retorno del turismo.

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Pero, como le dijo a la agencia Efe el director del sitio, Édgar Rodríguez, aún falta concluir un protocolo de seguridad; esto para volver a abrir las puertas al público el próximo 30 de octubre.

La población local espera con ansias la reapertura del Parque Nacional volcán de Pacaya y laguna de Calderas. Esta se ubica a 51 kilómetros al sur de la Ciudad de Guatemala, después de que el confinamiento culminara oficialmente en el país el pasado 1 de octubre.

El Volcán Pacaya está desolado

“Dependemos del turismo y tenemos que velar por los turistas. Así como por toda la seguridad de empleados, guías, caballistas, vendedores de comida ambulantes. Sin ellos no funcionaríamos como parque nacional”, esgrime Rodríguez consultado por Efe en San Vicente Pacaya, municipio del departamento de Escuintla.

El director aseguró que estos más de siete meses han trabajado en conjunto con la Municipalidad de San Vicente Pacaya; “con algunos insumos de consumo diario”, pero, sobre todo, para contar pronto con “el protocolo para la reapertura, además de haber dado mantenimiento al área”, cuya extensión supera las 2 mil 220 hectáreas.

Unas 350 o 450 familias “dependen directamente del parque. En su mayoría, provienen de la comunidad de San Francisco y Concepción el Cedro, de Escuintla; que en un 80 por ciento dependen del parque”, añadió el funcionario.

Además, “está San José Calderas y el municipio de San Vicente Pacaya, que son de la cabecera municipal, y gente de El Patrocinio y El Rodeo que dependen directamente del parque”, aseveró.

En las pequeñas cuevas en el volcán se observa fuego. (Foto: EFE)
En las pequeñas cuevas del volcán se observa fuego. (Foto: EFE)

Espectáculo de lava

El portavoz de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres -CONRED-, David de León, le explicó a Efe que el volcán Pacaya deja ver “flujos de lava” atractivos para los interesados en el tema.

“Comparado con los demás volcanes activos en Guatemala -el volcán Santiaguito y el volcán de Fuego-, que muestran flujos piroclásticos de entre 200 a 700 kilómetros por hora, la lava en el Pacaya avanza de 5 a 10 kilómetros por hora. Por eso es que se logran observar los ríos de lava”.

El volcán, sin embargo, tiene un “período de recurrencia que tiene una fase de actividad eruptiva de 10 a 12 años”, apuntó De León. La última erupción registrada fue el 27 de mayo de 2010, por lo cual, la CONRED estima que el coloso está “ya en el límite en el que podría presentar una fase eruptiva”.

El volcán de Pacaya es un centro de atracción turística que atrae a turismo local e internaiconal. (Foto: EFE)
El volcán Pacaya es un centro de atracción turística que atrae a turismo local e internacional. (Foto: EFE)

CONRED ha acelerado el seguimiento y la actualización de planes con las comunidades aledañas; esas que viven del turismo en su esencia y que aguardan impacientes la fecha tentativa del 30 de octubre.

Actualmente, el volcán “mantiene dos flujos de lava, pero hace tres semanas mostraba cuatro. Además, la actividad explosiva que se observa en la noche ha llegado a los 200 metros sobre el cráter. Algunas comunidades reportaron la presencia de finas partículas”.

Guatemala recibió 2,6 millones de turistas en 2019. Pero la cifra será significativamente menor después de que el país cerrara sus fronteras por el COVID-19 desde el 15 de marzo hasta el 18 de septiembre.

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