El Bloque Y, histórico edificio de Oslo con murales de Picasso y objeto de un atentado en 2011, parece condenado al derribo. Tras años de movilizaciones, recursos administrativos, trámites parlamentarios y demandas judiciales, todo parece perdido.

La Dirección General de Obras Públicas de Noruega, Statsbygg, ha comenzado a vaciar el interior, planea retirar los murales -dos de los cinco diseñados por el artista español para el complejo gubernamental en el que se incluye- en un mes y completará el derribo a fines de año.

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“Los pescadores”, que cubre la fachada, y “La gaviota” son fruto de la colaboración entre Picasso, autor del diseño, y el noruego Carl Nesjar, hechos ambos con la técnica de chorro de arena y los primeros murales monumentales ideados por el artista español.

“Los murales están integrados en el edificio, son una unidad arquitectónica. Es el conjunto lo que constituye la obra de arte. Sacarlos y colgarlos en otro sitio es destruirla”, declaró Ellen De Vibe, directora de planificación urbana de Oslo de 1998 a 2019.

Vista del mural “La gaviota” que es fruto de la colaboración entre Picasso, autor del diseño, y el noruego Carl Nesjar. (Foto: EFE)

La importancia del Bloque Y, construido en 1969, es su condición de símbolo de la creación del estado de bienestar noruego, aparte de su valor arquitectónico.

“Los pescadores” fue un regalo de Picasso al pueblo noruego para un lugar concreto, la fachada, mirando a la plaza y “visible para los peatones”, aparte de la interacción entre el Bloque Y y Høyblokka, el edificio principal.

Movilizaciones para salvar obra de Picasso

La lucha por conservar el bloque y evitar el traslado de los murales a otro inmueble ha implicado a grupos de defensa del patrimonio y a organismos como la UNESCO, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, ICOMOS y el museo estadounidense MoMA.

El Parlamento rechazó hace dos semanas una moción para frenar el derribo. La semana pasada las familias de Nesjar y de Erling Viksjø, el arquitecto del edificio, enviaron una carta a las autoridades municipales, denunciando que no se les preguntó en su momento sobre si los murales podían ser reutilizados.

Las leyes noruegas exigen el consentimiento del artista para usar de nuevo una obra, pero solo lo dio la familia de Picasso. Tras estudiar el tema con Cultura y la organización de derechos de propiedad intelectual, se consideró a este el único autor.

Si la Oficina de Planificación Urbana cree que se ha violado la ley, podría retirar el permiso y paralizar el derribo.

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