El Real Madrid protagonizó un triunfo en medio del caos frente al Levante (2-0). El resultado llegó el día en que la afición del Santiago Bernabéu dijo basta y castigó a sus jugadores, en especial a Vinícius. El equipo salvó el partido en el segundo tiempo con goles de Mbappé, de penalti, y Raúl Asencio, en la puesta de largo de Álvaro Arbeloa en su estadio.

La afición del Real Madrid señaló a sus futbolistas. Hastiada, apuntó a los responsables de una crisis que no se apaga ni con una victoria sin brillo. Ignoró la petición del nuevo técnico, que pidió apoyo y evocó a Juanito como símbolo del madridismo. La grada echó de menos esa entrega en un grupo de estrellas señaladas por el fracaso del ciclo de Xabi Alonso.

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Un Bernabéu hostil

No hubo clemencia con Vinícius, el jugador más señalado. Tampoco con Bellingham ni con Fede Valverde. La queja general pasó a reproches individuales. Camavinga también quedó en el foco tras una primera parte caótica, con pérdidas graves que alimentaron las transiciones de un Levante bien plantado con defensa de cinco.

El regalo de cumpleaños a Arbeloa resultó difícil de digerir. Su estreno en casa llegó en uno de los ambientes más hostiles de los últimos años. Incluso hubo cánticos contra Florentino Pérez. En ese contexto, apareció más el miedo que el fútbol. La apuesta ofensiva con Mbappé, Vinícius y Gonzalo naufragó en el primer acto.

Mbappé sufrió entre tres centrales. Gonzalo no encontró desborde en banda. Vinícius se empequeñeció ante el rechazo de la grada. Al Real Madrid le volvió a faltar fútbol, su principal carencia más allá del compromiso defensivo. El Levante intentó aprovechar el desconcierto, pero falló en la definición.

Intimidados por el ambiente, pocos jugadores dieron la cara antes del descanso. Mbappé pidió el balón y arriesgó pese a su rodilla tocada. Generó peligro con un disparo desviado y un remate al aire tras un pase de Asencio. Un cabezazo blando de Gonzalo fue el otro intento claro.

El Levante se sintió cómodo y creyó en puntuar. Encontró en Carlos Álvarez su mejor argumento ofensivo y en Pablo Martínez su ejecutor. Las ocasiones visitantes aumentaron la tensión en la grada y reflejaron el desconcierto local.

Reacción tras el descanso

El pitido del descanso llegó entre una pitada ensordecedora. Arbeloa movió ficha. Quitó a Gonzalo y a Camavinga. La entrada de Güler mejoró el juego y Mastantuono aportó equilibrio. El Real Madrid dio un paso al frente desde el inicio del segundo tiempo.

Tchouaméni avisó con un disparo al travesaño. Güler probó con un zurdazo que salvó Ryan. Mbappé asumió el mando. Una combinación entre Güler y el francés provocó el penalti tras una mala decisión defensiva de Dela. Mbappé lo transformó con seguridad a los 58 minutos.

Siete minutos después, el Real Madrid sentenció. Asencio cabeceó a la red tras un saque de esquina servido por Güler. La grada solo coreó dos nombres ese día: Gonzalo y Asencio.

Final sin goleada

Desde entonces, el Levante buscó sin éxito el descuento. Iván Romero perdonó la más clara. El Real Madrid intentó ampliar la ventaja. El larguero negó el gol a Mastantuono. Bellingham y Vinícius se toparon con Ryan. Mbappé rozó el tercero.

La victoria llegó, pero dejó al descubierto un equipo aún en reconstrucción, salvado por la reacción tras el descanso y por el acierto puntual en medio de un clima adverso.