El síndrome de la boca ardiente consiste en una sensación constante de ardor en la boca, la cual no se debe a anomalías bucales. Alrededor del 2 por ciento de la población sufre este síndrome. La sensación de ardor suele presentarse en la punta, los lados y la parte superior de la lengua, el paladar y la parte interna de los labios; aunque también ocurre en cualquier parte de la boca. Además, provoca un sabor amargo o metálico, así como hormigueo, picor o entumecimiento. Los síntomas van y vienen, aumentan gradualmente a medida que transcurre el día o son constantes. Algunas personas también sienten sequedad en la boca.

El síndrome de la boca ardiente que no se vincula a ninguna enfermedad subyacente se conoce como síndrome primario de la boca ardiente y se cree que es fruto de la disfunción de los nervios que controlan el dolor y el sabor. El síndrome secundario de la boca ardiente ocurre cuando el proveedor de atención médica descubre una causa subyacente para las molestias.

Entre algunos desencadenantes posibles del síndrome de la boca ardiente están los cambios hormonales, la boca seca y las deficiencias nutritivas, sobre todo de vitamina B. No obstante, este síndrome puede también ser producto de la enfermedad de reflujo gastroesofágico, de alergias o de reacciones a alimentos, sustancias saborizantes, fragancias y colorantes. Ciertos factores psicológicos, como ansiedad, depresión o estrés, y algunos hábitos orales, como presionar la lengua, morderse la punta de la lengua y moler los dientes, también contribuyen a las molestias.

Muchos medicamentos producen sequedad en la boca, lo que lleva a una sensación de ardor. Por ejemplo, la boca seca suele ser un efecto secundario de los antihistamínicos, los diuréticos y los antidepresivos tricíclicos.

Cuando se sospecha que un medicamento es el origen de los síntomas, el proveedor de atención médica puede recomendar otra alternativa.

Si usted tuviera síndrome secundario de la boca ardiente, el tratamiento de la causa subyacente debería eliminar los síntomas o, cuando menos, reducirlos bastante. Tratar con eficacia al síndrome primario de la boca ardiente es más complicado. Aunque los estudios todavía no comprueban ni desdicen la eficacia de los tratamientos existentes, eso no significa que dichos tratamientos tampoco brinden alivio.

Pese a no haber cura para el síndrome de la boca ardiente, los tratamientos pueden reducir los síntomas y permitir controlar más fácilmente la afección. Primero, puede intentar en casa con varias medidas de autocuidado, tales como usar pasta de dientes suave, beber sorbos de agua durante todo el día, masticar chicle sin azúcar, chupar caramelos sin azúcar y evitar enjuagues bucales. Puede también intentar con algunos productos de venta libre destinados a aliviar la sequedad de la boca porque también aplacan el síndrome de la boca ardiente.

Además, evite la comida picante y las gaseosas porque empeoran el síndrome de la boca ardiente. Los síntomas asimismo se agravan con los alimentos ácidos, entre los cuales están los productos a base de tomate o vinagre, las frutas cítricas y todo lo que contenga ácido cítrico. Algunas personas con síndrome de la boca ardiente dicen que evitar el chocolate también ayuda.

El proveedor de atención médica posiblemente le recomiende un medicamento de venta bajo prescripción para el síndrome de la boca ardiente, cuyas alternativas incluyen medicamentos tópicos para aplicación en la boca y pastillas para tomar. Ambos ayudan a aliviar el dolor.

Un método para controlar las afecciones que producen dolor crónico y conocido como terapia cognitivo conductual, puede ser de gran ayuda para las personas con síndrome de boca ardiente. El método implica colaborar con especialistas en el control del dolor para aprender técnicas que ayudan a que el dolor diario sea menos perturbador para la persona.

Si bien la mejoría de los síntomas puede ser gradual, entre el 50 y el 75 por ciento de las personas con síndrome de la boca ardiente la notan al cabo de unos meses de tratamiento, aunque solo sea en poca cantidad. Consulte a su proveedor de atención médica, quien puede ayudarle a elaborar un plan de tratamiento que minimice los síntomas y controle el síndrome de la boca ardiente.

Dra. Rochelle Torgerson, Dermatología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.