La historia de Ricardo Cojulún es la de un emprendedor que después de quedarse sin empleo, encontró su propósito de vida en el mundo de los negocios, los vegetales y el pilón.  

Nunca pudo imaginarse que una dificultad lo llevaría a encontrar su propósito y tener impacto en oportunidades de empleo para otras familias.

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Empezar desde cero el camino

En el 2001, la empresa donde laboraba Ricardo cerró operaciones en el país. Esto representó un duro golpe para él y su familia, pues durante 12 años se sostuvieron de los ingresos obtenidos por su trabajo.  Luego de ser despedido, comenzó a buscar oportunidades en actividades relacionadas a la agricultura, pero no se sintió cómodo.  Fue así como en el año 2002 decidió dedicarse a producir pilón: “más que todo fue por necesidad que empecé a sembrar vegetales y en 2005 iniciamos la relación con Paiz” cuenta Ricardo. Es así como, en 2003, después de mucho esfuerzo formalizó su empresa registrándola con el nombre de Grupo Impoagro S.A., de la que ahora es Gerente General.

Actualmente, la empresa cuenta con 17 años de trayectoria, generando más de 100 empleos directos e indirectos. Distribuye una amplia variedad de vegetales, entre los que se encuentran pepino, chile pimiento, ejote francés y lechuga.

Hoy en día, Ricardo ha logrado exportar sus productos a toda Centroamérica por medio de Walmart y su programa de Valor Compartido, Tierra Fértil; en el que comenzó a participar este año, y que tiene como objetivo apoyar a los pequeños y medianos productores agropecuarios. Ricardo ha obtenido conocimientos sobre técnicas de trabajo, temas de riego, manejo y conservación de suelos, todos ellos con el fin de incrementar la productividad.

Ricardo Cojulún: La pandemia le impulsó a donar

Al principio la caída de los mercados y el cierre del país afectó a miles de empresas, incluyendo la de Ricardo. “Yo ya tenía un programa de siembra establecido que ya no podía parar” cuenta, por lo que inició a colocar los productos a precios especiales. Afortunadamente, en los meses de marzo y abril el comercio en línea se incrementó, lo que le permitió distribuir productos a personas que se dedicaban a vender a domicilio y por internet, sin embargo, la producción era demasiada y la demanda poca, así que se le ocurrió que también podía donar todos esos vegetales y ayudar a las comunidades.

Es así como decidió donar vegetales al departamento de El Progreso, de donde él es originario, mismo que estuvo cerrado debido a la pandemia: “estuvimos donando vegetales para que la gente que ya no pudo salir debido a la situación pudiera alimentarse” comenta Ricardo.

Ricardo Cojulún es un ejemplo para muchos emprendedores, demostrando que siempre en medio de las dificultades existen las oportunidades, incluso de donar, así como él mismo lo afirma: “al principio habrá muchos tropiezos, pero lo importante es saber levantarnos”.

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