El herpes zóster representa una preocupación para adultos mayores, especialmente para quienes tienen el sistema inmunológico debilitado. La enfermedad ocurre cuando se reactiva el virus varicela-zóster, el mismo que causa la varicela.

Tras padecer varicela, el virus permanece latente en el organismo. Puede reactivarse años después, sobre todo en personas mayores de 50 años o con defensas bajas. Sus síntomas incluyen erupción dolorosa con ampollas, fiebre, fatiga y dolor intenso.

En el marco de la Semana de Acción contra el Herpes Zóster, liderada por GSK, se destacó la importancia de la prevención. El envejecimiento y enfermedades como cáncer, VIH, diabetes o afecciones renales pueden debilitar el sistema inmune. Esta enfermedad afecta a 1 de cada 3 personas a lo largo de su vida.

A pesar de estos datos, aún circulan ideas equivocadas.

Los mitos más comunes

Mito 1: Solo las personas mayores pueden desarrollarlo

Realidad: El riesgo aumenta con la edad, pero cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar herpes zóster.

Mito 2: Es el mismo virus del herpes labial o genital

Realidad: El herpes zóster lo causa el virus varicela-zóster. No es el mismo que provoca el herpes labial o genital.

Mito 3: Si nunca tuve varicela, no puedo tenerlo

Realidad: Quien nunca tuvo contacto con el virus no desarrollará herpes zóster. Sin embargo, algunas personas pudieron tener varicela leve sin notarlo.

Mito 4: Es altamente contagioso

Realidad: Solo se transmite por contacto directo con lesiones abiertas. La persona expuesta desarrollará varicela, no herpes zóster.

Mito 5: Es señal de mala salud

Realidad: Aunque un sistema inmune debilitado aumenta el riesgo, también puede afectar a personas sanas.

Mito 6: No puede repetirse

Realidad: Una persona puede padecer herpes zóster más de una vez, aunque no es frecuente.

Mito 7: Solo causa sarpullido

Realidad: Además del sarpullido, puede provocar dolor intenso, fiebre y fatiga. En algunos casos genera neuralgia postherpética, un dolor persistente.

Importancia de la prevención

Muchos adultos saben que su condición crónica requiere manejo regular, pero pueden no darse cuenta de cómo afecta su sistema inmunitario. Comprender estos factores de riesgo es clave para priorizar el herpes zóster dentro del envejecimiento saludable, señaló Alexander Liakos, vicepresidente de Asuntos Médicos Globales en GSK.

Los resultados de la encuesta evidencian la necesidad de fortalecer la educación en salud pública. También resaltan la importancia de promover conversaciones oportunas entre adultos y profesionales de salud.

En un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de enfermedades crónicas, adoptar un enfoque preventivo resulta clave para reducir complicaciones y proteger la calidad de vida a largo plazo.