Desde la antigüedad el ser humano tiene (en su naturaleza) la necesidad de decorarse y usar la piel como un lienzo para embellecerse y para comunicar mensajes y códigos de acuerdo a su cultura. Generalmente, la ornamentación más común es la que forma parte de la vestimenta, pues nosotros mismos la llevamos. Esta puede ser por medio de la ropa, joyería, los accesorios y los peinados.

Sin embargo, hay otro tipo de decoración que va más allá y se realiza utilizando la piel como medio de expresión. En efecto, en todas las culturas destacan tres tradiciones de decoración corporal con técnicas similares en todos los lugares donde se practica: la pintura corporal; los tatuajes y escarificaciones; y la perforación y extensión de la piel.

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La pintura corporal

Esta consiste en trazar diseños con pintura. Desde la antigüedad se realizaba con pinturas obtenidas de minerales, especialmente en el rostro, brazos y piernas. Actualmente, se utilizan pinturas acrílicas y para representaciones teatrales o efectos especiales en películas.

En las culturas africanas y del sureste de Asia, se continúa usando la pintura corporal para marcar cambios importantes en la vida (como pasar a la edad adulta o el matrimonio) o para marcar su pertenencia a algún grupo. La mayoría de veces un diseño en pintura o en tatuaje pueden tener el mismo significado, aunque el proceso de elaboración sea diferente.

El tatuaje y la escarificación

El tatuaje es la práctica de inscribir la piel con diseños y patrones permanentes, es una práctica global y antigua excepto en la Antártida. “Era un elemento esencial del tejido cultural en las culturas antiguas” pues al igual que la pintura corporal, los tatuajes han servido para:

  1. Marcar la entrada a la edad adulta
  2. Reflejar el rango social
  3. Documentar algún logro de guerra o combate (o algún acontecimiento personal)
  4. Demostrar el linaje y la afiliación a algún grupo y
  5. Canalizar y dirigir las fuerzas sobrenaturales (Deter-Wolf, et al, 2016)

Etimología del tatuaje

La palabra tatuaje parece provenir de las islas del Pacífico Sur. En la isla de Samoa “tátau” significa marcar o golpear dos veces (en referencia al método tradicional de aplicar los diseños o plantillas). En Tahití, en cambio, tátau significa “dibujar o marcar a mano”.  El término se incorporó al español y otros idiomas a través del francés, tatouage cuando a finales del siglo XVII y principios del XVIII (que era la época dorada de la exploración) muchos marineros franceses e ingleses navegaron por esas islas y tuvieron contacto con los nativos, quienes les enseñaron el arte del tatuaje.

Algunos hasta regresaban tatuados a su país de origen, dando lugar a la presencia de tatuadores de oficio en los puertos, para uso de los marineros. Esta tradición se hizo muy popular en Europa para el siglo XIX, cuando los grandes maestros japoneses tatuaban a la élite occidental con diseños que abarcaban del cuello para abajo.

Por otro lado, la palabra escarificar proviene de latín tardío scarificare (hacer incisiones en el cuerpo) y está considerada una modificación corporal extrema porque son las cicatrices en la piel lo que crea los diseños.

Esta práctica consiste en hacer incisiones en la piel, las cuales se frotan con arena o piedritas para levantarla y si existe piel queloide, los diseños quedan en relieve al cicatrizar.

La escarificación ha sido practicada por pueblos y grupos indígenas de América, África y Oceanía para recordar a los antepasados, como una tradición decorativa o para uso simbólico y ritual. En la actualidad la escarificación es menos común y popular que el tatuaje o la perforación, pero todo depende de la persona.

La perforación y el tatuaje

Consiste especialmente en horadar o abrir agujeros y decorarlos con algún ornamento, especialmente en los lóbulos de las orejas, la punta de la nariz, las cejas, los labios y otras partes del cuerpo. Muchas veces se colocan “expansores”, ornamentos que se van cambiando con el tiempo a otro más grande para ir expandiendo la piel.

Los antiguos mayas y otros grupos de Mesoamérica decoraban sus cuerpos con todas las técnicas descritas arriba. Sin embargo, por nuestras condiciones climáticas, la humedad no permitió conservar piel, fibras y demás materiales orgánicos. Por ello, es bien importante fijarnos en las pinturas murales, en las escenas pintadas en la cerámica y en las figurillas y otras piezas arqueológicas.

Todas esas imágenes nos dan una idea de cómo se decoraban los antiguos habitantes de nuestra región. En algunos casos no es posible diferenciar si los diseños se hacían con pintura o eran tatuajes, pero los casos de escarificación si es posible determinar por estar los diseños en relieve.

Fuentes etnográficas

Otra forma de conocer las costumbres de los antiguos mayas y otros grupos es leyendo las fuentes etnográficas. Estos son escritos (en la forma de cartas, mapas, libros, códices) hechos por quienes escribieron lo vivido y encontrado durante la época de la Conquista y la Colonia.

Estos documentos reproducen las costumbres milenarias de la región, que permiten sugerir cómo podrían haber sido ciertas costumbres en siglos anteriores.

Entre los escritores más importantes está Fray Diego de Landa, que para 1566 ya describía como los antiguos pobladores del área maya se realizaban los tatuajes, destacando que eran los guerreros valientes quienes lo hacían con más frecuencia.

En efecto, el ejemplo más obvio de la creación de alguna forma de textura entre los antiguos mayas fue la práctica de la escarificación y el tatuaje. El tatuaje implica que haya un pigmento que se añada a través de heridas intencionales en la piel, mientras que la escarificación no implica ningún pigmento. Si hay piel queloide, entonces quedaban los diseños en relieve si a la herida se le sobaba arena o piedritas. Por otro lado, el tatuaje puede o no crear una cicatriz, así que es posible los antiguos mayas y otros grupos mesoamericanos no hayan considerado una división estricta entre los dos, y tal vez su sentido y simbolismo era el mismo.

Fuentes

  • Allison JM, Lindberg L, Santoro C, Foracci G. 1981. Tatuajes y Pintura corporal de los indígenas precolombinos de Perú y Chile. Revista Chungara 7:218-236. Universidad de Tarapacá. Arica (Chile).
  • Deeter-Wolfa, Aaron; Benoît Robitailleb; Lars Krutakc y Sébastien Galliotd. February 2016. “The World’s Oldest Tattoos” en Journal of Archaeological Science Reports (Volume 5: Pages 19–24)
  • Pankova, Svetlana V. 2013. “One More Culture with Ancient Tattoo Tradition in Southern Siberia: Tattoos on a Mummy from the Oglakhty Burial Ground, 3rd-4th century AD” en Tattoos and Body Modifications in Antiquity. Proceedings of the sessions at the EAA annual meetings in The Hague and Oslo, 2010/11. Zurich Studies in Archaeology vol. 9, 2013, 75-86.
  • Paredes Maury, Sofia. “La Belleza de Nuestros Antepasados” en Revista PubliRUTA. Consorcio de Radios Nacionales, CRN. Consorcio de Radios Nacionales, CRN, Guatemala.
  • Sharer, Robert J. and Loa B. Traxler. 2005. The Ancient Maya. 6th ed., Stanford Press
  • Taube, Karl and Rhonda Taube. 2009. “The Beautiful, the Bad and the Ugly: Aesthetics and Morality in Maya Figurines” in Mesoamerican Figurines: Small Scale Indices in Large Scale Social Phenomena. University Press of Florida. pp. 236-258.
  • Tremain, Cara G. 2011. The significance, meaning, and purpose of body modification among the ancient Maya. Trent Univeristy.

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