Un nuevo ataque ruso masivo contra varias regiones de Ucrania, mató a 15 personas en Kiev, y segó otra vida en el puerto de Odesa.

Después de varias noches relativamente tranquilas, los habitantes de Kiev volvieron a despertar con el estruendo de la actividad de las defensas aéreas. Los impactos de misiles y las ametralladoras que tratan de derribar drones kamikaze Shahed.

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El ataque se produjo mientras se desarrolla en la provincia canadiense de Alberta una cumbre del G7 en la que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Participará como invitado y tenía previsto reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump. Esto para tratar de convencerle personalmente de que dicte sanciones contra Rusia para forzar al Kremlin a parar la guerra.

“Estos ataques son puro terrorismo. Y el mundo entero, Estados Unidos, y Europa, deben responder por fin como una sociedad civilizada responde a los terroristas”, escribió en sus redes sociales Zelenski, que ha visto frustrados sus planes de reunirse con Trump después de que el presidente estadounidense se retirara antes de tiempo de la cumbre para ocuparse de la guerra entre Irán e Israel en Oriente Medio.

El presidente ucraniano explicó que su administración está en contacto con todos sus socios “a todos los niveles posibles” para que haya una respuesta “adecuada” a un nuevo ataque ruso que, según el ministro de Exteriores de Kiev, Andrí Sibiga, no tiene otra intención que “hacer que los líderes del G7 parezcan débiles”.

El ataque ruso en Kiev que dejó muertos y destrucción

Rusia empleó en su ataque de anoche contra el conjunto de Ucrania 440 drones y 32 misiles, entre ellos dos misiles hipersónicos Kinzhal, un misil antirradar Kh-31 y numerosos misiles de crucero.

Del total de misiles, 26 fueron interceptados por la Fuerza Aérea ucraniana, que también neutralizó 239 drones. Según el parte de este componente de las Fuerzas Armadas de Ucrania, se produjeron impactos directos en 10 emplazamientos. Los restos de los misiles y drones derribados cayeron sobre otras 34 localizaciones.

Uno de los impactos hizo colapsar por completo varios pisos en un bloque de viviendas situado en las inmediaciones de una zona industrial del oeste de la capital ucraniana.