Las redadas migratorias del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y el arresto este jueves de un joven que supuestamente participó en una manifestación mantienen aterrorizados a los vecinos del barrio Este de Los Ángeles, un bastión latino.

“Estamos preocupados, yo principalmente no puedo dormir tranquila pensando en qué puede pasar, los niños están asustados… Es terrible lo que está pasando, pero Trump (el presidente de EE.UU.) no quiere parar”, dice a EFE Xiomara, una vecina del Este de Los Ángeles, uno de los barrios hispanos más grandes del condado.

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Xiomara nació en Honduras pero lleva más de dos décadas en el país y pese a tener residencia estadounidense y que sus hijos sean ciudadanos, con sus papeles en regla, teme por su seguridad y la de su familia.

“Ayer estuvo migración en el parque y anduvieron agarrando personas, yo no quise ir y advertí a mi hija que no fuera con los niños porque no nos queremos arriesgar”, relata la migrante centroamericana.

Este jueves, Xiomara y los vecinos de este barrio, en el que más del 90 % de la población es latina, despertaron con el sonido de granadas aturdidoras y helicópteros.

El relato de los migrantes aterrados por las redadas

 “Se escucharon primero como dos balazos y luego ya empezaron los helicópteros. Escuché que se llevaron a una persona que fue a la manifestación pero no sé que hicieron”, cuenta María, otra vecina de mucho tiempo en el Este de Los Ángeles.

Agentes del FBI, escoltados por la Guardia Nacional, habían arrestado a Alejandro Theodoro Orellana, un joven residente del distrito, por presuntamente “distribuir protectores faciales a presuntos alborotadores”, según publicó el fiscal federal Bill Essayli en su cuenta de X horas después del arresto.