Pese a los avances en ciencia y tecnología, la epidemia del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en Guatemala “aún no ha terminado”, advirtió a EFE Saúl Paaú, director de la Fundación para la Atención Médica del SIDA (AHF) en el país.
Guatemala enfrenta un escenario crítico con 47.978 casos de Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) registrados en 41 años de epidemia, según datos de AHF en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida.
La organización reportó 1.376 nuevos casos de VIH entre enero y agosto de 2025. Un dato alarmante señala que 14,79 % de los diagnósticos pertenece a jóvenes de 15 a 19 años.
Paaú explicó que la principal preocupación es el diagnóstico tardío. En el país, 42 % de los casos se detectan en fase avanzada o en fase SIDA.
Esto provoca desgaste físico, múltiples enfermedades y una fuerte pérdida económica para las familias y para el país, afirmó el director de AHF Guatemala.
Regiones más afectadas y brechas de acceso
En departamentos como Quiché, una zona de mayoría indígena, los diagnósticos en fase avanzada alcanzan el 54 %, de acuerdo con datos de AHF.
Esta disparidad revela la “nula” o escasa actividad en prevención, educación e información en comunidades excluidas. Además, las barreras económicas y regulatorias, junto con el estigma persistente, limitan el acceso a los servicios, indicó Paaú.
A pesar de ello, Guatemala mostró avances importantes en acceso a tratamiento. Mientras el promedio en América Latina es del 72 %, el país supera el 95 % de cobertura de tratamiento antirretroviral.
Este avance fue posible porque el Estado asumió los procesos de transición tras la salida de cooperaciones, cumpliendo con su mandato de garantizar la salud.
Retos para la meta 2030
Paaú destacó que se necesita corresponsabilidad entre el Estado, la sociedad civil y la ciudadanía. El llamado es a una articulación multisectorial que incluya a pueblos indígenas, hombres, mujeres y grupos organizados.
Para alcanzar la meta de poner fin al SIDA para 2030, el Estado debe “colocar recursos económicos para una respuesta eficiente” y liderar con el ejemplo, concluyó Paaú.